
“¿Qué pasó con Cecilia Giubileo?", es la pregunta que acaba de cumplir 41 años. La desaparición de la médica que trabajaba en el neuropsiquiátrico Colonia Montes de Oca (ahora denominado Hospital Nacional y Comunidad Dr. Ramón Carrillo), partido de Luján, a 86 kilómetros de la provincia de Buenos Aires, ocurrió a mediados de 1985 a un año y medio del Retorno a la Democracia aquel 10 de diciembre de 1983 con la asunción de Raúl Alfonsín. Tal vez este dato sea clave para entender lo que podría haberle pasado a Cecilia, porque aún hoy sigue siendo un completo misterio.
Era la madrugada del 17 de junio de 1985, Cecilia se encontraba trabajando en el centro médico, ubicado sobre la Ruta Provincial 192 en un terreno de más de 250 hectáreas. En los últimos años, el hospital no solo cambió de nombre sino que, además, pasó por una gran transformación edilicia. Y pese a los recortes presupuestarios actuales, hoy la institución sigue funcionando.
Ahora bien, volviendo a 1985. En aquel momento, Colonia Montes de Oca parecía estar teñido de un ambiente sombrío y oscuro, funcionando como una suerte de encierro psiquiátrico alejado de todo contacto con la realidad.

Cecilia, que se había recibido de médica en 1974 en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y luego de pasar un período en el Hospital Interzonal Colonia Dr. Domingo Cabred, también de Luján, comenzó a trabajar en Colonia Montes de Oca a finales de los años 70.
Aquel domingo todo parecía transcurrir de manera normal. A las 21.30 del 16 de junio, Cecilia estacionó su automóvil Renault 6 en la puerta de la institución de salud mental y se dispuso a desarrollar su turno como cualquier otro día. Durante la jornada, atendió al menos tres pacientes: una persona con un cuadro febril, otra con urticaria y luego firmó un certificado de defunción de una joven de 23 años.
De acuerdo a una investigación de los periodistas Eduardo Anguita y Daniel Cecchini, al menos tres personas vieron a la doctora justo antes de su desaparición. Uno de ellos, un paciente del hospital llamado Miguel “El Loco” Cano. El hombre señaló que, por la noche, la acompañó al Pabellón número 7 donde Cecilia atendió al paciente con urticaria. A su vuelta, se cruzó con una enfermera con quien tuvo una pequeña discusión. La mujer le dijo que no debía ir a ese pabellón sin su permiso y ella le señaló que no podía dejar de atender a un paciente que realmente necesitaba su atención con urgencia.

Tras el entredicho, Cecilia le habría dicho a Cano que se fuera a descansar. Esa fue la última vez que se supo de la médica. Al día siguiente, cerca de las 8 de la mañana, un enfermero le tocó la puerta de su habitación, pero nadie contestó. Ante intentos repetidos, decidieron entrar al lugar y se dieron cuenta que Cecilia no estaba. Solo había unos zapatos marrones al lado de la cama, pero ningún tipo de rastro de la profesional.
Hipótesis sobre la desaparición de Cecilia Giubileo
La desaparición de Cecilia Giubileo se investigó hasta 1988, año en el que la causa fue archivada por la Justicia sin condenados. Mucho se dijo sobre lo que le pudo haber pasado a la médica. Una de las hipótesis tiene que ver con que Cecilia podría haber sido asesinada por directivos del lugar tras descubrir que se encontraba investigando un posible tráfico de órganos dentro de Colonia Montes de Oca.

Al menos, eso fue lo que manifestó su ex pareja, también médico, Francisco Merino. El hombre indicó que ella estaba asustada porque había descubierto una serie de horrores que se llevaban a cabo en el lugar como experimentos con pacientes. Él le dijo que, por favor, frenara la investigación ya que, la dictadura había finalizado hacía muy poco y podría involucrarse en problemas. Si bien el propio Merino fue sospechoso en la causa, esta hipótesis nunca fue verificada ni investigada a fondo por la Justicia.
Por su parte, Cano indicó también que luego de su encuentro con Cecilia en la noche del 16 de junio vio ingresar a dos automóviles de color oscuro, algo que sumó como indicio que podría haber sido secuestrada. Sin embargo, los investigadores también pudieron determinar esta hipótesis ni quién, en todo caso, estaba detrás. La tercera hipótesis tuvo que ver con la posibilidad de que un paciente la haya podido asesinar. No obstante, rastrillajes en la zona, su cuerpo nunca fue encontrado.

Cecilia Giubileo tenía solo 39 años y una carrera médica por delante. Su desaparición se convirtió en uno de los más grandes misterios de la historia policial de la Argentina, que aún hoy, a 41 años del hecho, nadie ha podido resolver.




















