
Un hombre de 46 años fue asesinado este martes en el centro de Cañuelas tras recibir un fuerte golpe en la cabeza durante una pelea que se desató en medio de los festejos por el triunfo de la Selección argentina.
Según informaron fuentes policiales, la víctima fue identificada como Franco De Pauli, quien sufrió una lesión de extrema gravedad en el violento episodio.
De acuerdo con los primeros testimonios, De Pauli habría intentado intervenir para separar a las personas que protagonizaban la pelea. En ese momento recibió un golpe que le provocó heridas fatales.

Por el crimen fue detenido Iván Nahuel Lebrero, de 20 años, quien cuenta con antecedentes por robo. El joven quedó a disposición de la Justicia e imputado en una causa por homicidio.
El ataque quedó registrado en distintos videos grabados por testigos que se encontraban en el lugar. Las imágenes ya fueron incorporadas a la investigación y serán clave para reconstruir la secuencia de los hechos.
Mientras avanza la causa, la Justicia ordenó realizar la autopsia al cuerpo de la víctima en las próximas horas y tomar declaración a los testigos para determinar con precisión cómo ocurrió el ataque y establecer las responsabilidades correspondientes.

Por otra parte, en diálogo con el medio local InfoCañuelas, vecinos declararon que “era un hombre muy querido en el barrio Levene”.
Además, antes de que se conocieran más detalles del caso, la hermana de la víctima salió a desmentir las versiones que lo vinculaban con los incidentes ocurridos en el centro de la ciudad. Aseguró que el hombre no participó de los disturbios, sino que estaba celebrando el triunfo de la Selección argentina junto a su familia y que recibió el golpe mortal cuando se encontraba junto a su vehículo.
Con el correr de las horas también comenzó a difundirse un video registrado instantes antes del ataque. En las imágenes se lo observa con una bandera argentina sobre los hombros, festejando la victoria del equipo dirigido por Lionel Scaloni.
Durante esa grabación pronunció una frase que, tras su trágica muerte, adquirió un fuerte valor simbólico: “Nunca perdimos la fe”.















