
El municipio de Ezeiza encabezó la mejora interanual en un ranking de gestión y calidad de vida del Conurbano Bonaerense, elaborado por el Centro de Ciudades Inteligentes de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El distrito logró aumentar su puntuación respecto de 2025 y posicionarse entre los diez mejor valorados del área metropolitana.
Según los resultados del relevamiento correspondiente a 2026, Ezeiza pasó de 1,96 puntos en 2025 a 2,77 en la última medición, lo que representa una mejora de 0,81 puntos. Se trata del mayor incremento registrado entre los distritos analizados, un resultado que adquiere relevancia frente al comportamiento general del conurbano: 15 municipios presentaron retrocesos en sus indicadores.
El avance permitió que Ezeiza abandonara las posiciones más bajas de la clasificación y se incorporara al grupo de los diez distritos con mejores resultados. El estudio de la UBA abarcó 31 municipios metropolitanos y tuvo como objetivo identificar diferencias en materia de gestión pública y condiciones de vida de sus habitantes.

Qué mide el ranking de municipios y cuáles son los principales desafíos
El director del Centro de Ciudades Inteligentes de la UBA, Omar Quiroga, explicó que el indicador busca ofrecer herramientas técnicas para evaluar el desempeño de las administraciones municipales. En ese sentido, aclaró que el ranking no pretende medir la popularidad de los gobiernos locales, sino identificar fortalezas y debilidades que permitan orientar las decisiones de gestión.
Entre los aspectos que distinguen a los municipios con mejores resultados, el informe señaló las políticas vinculadas con la adaptación al cambio climático, el tratamiento de residuos y la capacidad para atraer inversiones. Sin embargo, el relevamiento también expuso importantes diferencias territoriales dentro del Gran Buenos Aires.
En los sectores periféricos, el acceso a las redes cloacales, el abastecimiento de agua potable y la planificaión urbana continúan apareciendo como desafíos centrales. Estas dificultades se relacionan, según el diagnóstico, con la necesidad de ordenar el crecimiento demográfico y mejorar la infraestructura disponible.

















