Un plato llenador que conquistó paladares: paso a paso, cómo hacer el clásico arroz turco nacido en Medio Oriente
La historia y la cremosidad del arroz turco se ganó el corazón de miles de personas de todo el mundo. De tradición culinaria proveniente de Medio Oriente, esta receta es fácil y llenadora.

En Turquía, el arroz no es simplemente una acompañamiento: se trata de una declaración identitaria. También conocido como Pilav, el arroz turco ha conquistado corazones en todo el mundo gracias a su aspecto brillante y ligeramente mantecoso.
Su historia se remonta a siglos atrás, cuando el refinamiento culinario del Imperio Otomano convirtió al arroz turco en un símbolo de hospitalidad y estatus. Los cronistas de palacio describían largas mesas donde el arroz se servía con carnes, frutos secos o especias traídas de rutas comerciales que cruzaban Asia y el Mediterráneo.

El llamado Pilav no nació solamente como una forma de calmar la hambruna, sino como una manera de unir a la familia en la mesa para disfrutar de un plato lleno de aroma y color, digno de repetir plato y disfrutar una y otra vez. ¿Lo mejor? Es muy fácil de hacer.
Arroz turco: el paso a paso para una comida llena de historia
- 2 tazas de arroz tipo grano largo o tipo basmati
- 3 tazas de caldo de pollo o vegetal (bien caliente)
- 2 cucharadas de manteca o mantequilla
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 puñado pequeño de fideos tipo cabello de ángel (opcional, muy tradicional)
- Sal a gusto
Preparación
- Lavar el arroz varias veces hasta que el agua salga casi transparente. Esto elimina el exceso de almidón y garantiza la textura suelta característica del pilav.
- En una olla, calentar la mantequilla junto con el aceite de oliva. Si se usan fideos, dorados primero hasta que tomen un color ámbar: este paso aporta el aroma tostado típico de la cocina turca.
- Agregar el arroz escurrido y saltear durante unos minutos, removiendo suavemente. El grano debe volverse ligeramente translúcido. Incorporar el caldo caliente, ajustar la sal y llevar a ebullición.
- Bajar el fuego al mínimo, tapar la olla y cocinar entre 12 y 15 minutos, hasta que el líquido se absorba por completo. Luego, apagar el fuego y dejar reposar 10 minutos sin destapar. Este paso es esencial: aquí el arroz termina de “abrirse” y tomar su textura perfecta.

















