Por Canal 26
Hay cosas que nunca fallan: el aroma del pan recién horneado, la textura elástica del queso fundido y ese primer bocado que cruje por fuera y se mantiene húmedo por dentro. El pan de queso, clásico e irresistible, parece simple, pero lograr que quede perfecto y que se mantenga fresco por más tiempo tiene su propia ciencia. Entre recetas heredadas y versiones improvisadas, el resultado no siempre acompaña las expectativas.
Ahí es donde entra en juego el saber de los profesionales. Pedro Lambertini, chef y referente indiscutido de la cocina casera bien hecha, comparte un tip clave que cambia las reglas: un pequeño gesto en el proceso que marca una gran diferencia en textura, sabor y conservación. Ideal para quienes quieren pan de queso como recién hecho, incluso horas después de salir del horno.

En sus redes sociales, Lambertini señaló que se “pueden freezar las bolitas crudas y hornearlas directamente sin descongelar, agregando 5 minutos más de cocción”.
“Esta versión es tamaño snack (30 g), pero pueden hacerlas más grandes si lo desean (45 g queda muy bien también)”, añadió el referente de la cocina.
Estos panes son ideales para guardar en el freezer porque su masa tiene un buen equilibrio de grasa, humedad y estructura, lo que les permite soportar el congelado sin resecarse ni perder esponjosidad.
El queso aporta humedad y sabor incluso de la regeneración, y al no llevar rellenos delicados ni ingredientes frescos sensibles, mantienen muy bien su textura una vez descongelados.