Por Melisa Bubica

El budín de pan es una de las recetas para aprovechar al máximo cuando hay sobras de panificados. En definitiva, es una preparación económica que queda muy sabrosa y es versátil (por lo que se pueden hacer distintas versiones a partir de una misma preparación).
Los elementos que vamos a utilizar son pocos, una budinera o molde, una olla para hacer el caramelo y un bowl para mezclar todo.
Si bien muchas veces pensamos que el pan duro es residuo o solo sirve para pan rallado, también podemos congelarlo y utilizarlo luego para hacer un postre perfecto para los que aman las recetas dulces.
Esta preparación, asociada a la comida casera (de la mamá o de la abuela), se la conoce también como “comfort food” (es decir, comida confortable o aquellas comidas que tienen una fuerte relación con nuestras emociones). Esta receta nace desde el aprovechamiento de los recursos, desde el cuidado de la economía; aunque hoy también es un postre que se ha revalorizado en propuestas gourmet.

A la hora de aprovechar recursos en casa, podemos separar medialunas, trozos de budines y pan. Lo cierto es que la receta original es con pan duro. Es importante que congelemos esas sobras de panificados para luego darle nueva vida y preparar un delicioso budín de pan.
Son pocos los ingredientes: huevos, leche y azúcar. Algunos también optan por añadirle frutos secos, chips de chocolate, pasas de uva o hasta una medida de ron. En resumen, la cocina tiene muchas opciones para poner a prueba tu creatividad con los recursos que tengas en tu alacena.

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