
Cargar el lavarropas puede parecer una tarea sencilla, ya que solamente consta de juntar la ropa y meterla dentro del tambor. Sin embargo, aunque parece ser una forma muy práctica y rápida para ahorrar agua, lo cierto es que puede romper el lavarropas e incluso dañar las prendas, ya que la diferencia de la calidad del lavado es esencial.
Uno de los errores más frecuentes, es el de intentar aprovechar hasta el último centímetro disponible, ya que cuando la ropa queda demasiado comprimida, el agua y el detergente tienen más dificultades para circular y las prendas no pueden moverse correctamente durante el ciclo. Los fabricantes también advierten que una carga excesiva puede generar desequilibrios, vibraciones y un peor centrifugado.

Para cuidar el lavarropas y no arruinar la ropa: cuánto hay que cargar el tambor
Según el reglamento de los lavarropas en general, no se debe llenar el tambor hasta llegar al límite. Por ejemplo, en los lavarropas de carga frontal, la ropa debería ocupar aproximadamente tres cuartas partes del espacio, dejando una zona libre para que las prendas puedan desplazarse durante el lavado. Una forma práctica de comprobarlo es intentar introducir una mano entre la ropa y la parte superior del tambor sin tener que presionarla.
Por otro lado, también es importante evitar meter las prendas sin estirar. Las remeras, los pantalones y hasta las toallas deben ingresar sueltas para favorecer la circulación del agua y el jabón. Además, conviene distribuir prendas de diferentes tamaños dentro de una misma carga cuando sean compatibles por tipo de tejido y programa. Esto ayuda a repartir el peso y puede evitar que toda la ropa se acumule en un mismo sector durante el centrifugado.

Otro punto fundamental es separar la ropa antes de cargarla, ya que por ejemplo, las toallas suelen generar pelusa que puede adherirse a otras prendas, mientras que los tejidos delicados necesitan de programas específicos para salir de la lavadora relucientes.
En los lavarropas de carga superior con agitador, además, hay que evitar enrollar las prendas alrededor de esa pieza, ya que puede provocar enredos y dificultar el movimiento de la ropa.
El truco para lavar acolchados, toallas y prendas pesadas sin sobrecargar el tambor
Las prendas voluminosas requieren una atención especial porque cuando absorben agua aumentan considerablemente su peso. Acolchados, mantas, alfombras de baño y grandes juegos de sábanas pueden ocupar buena parte del tambor incluso antes de comenzar el ciclo.
Por eso, no conviene sumar otras prendas simplemente porque todavía quede un poco de espacio. Los objetos grandes necesitan suficiente lugar para moverse y distribuir su peso. Los manuales de fabricantes como Whirlpool recomiendan evitar cargas demasiado compactas y utilizar el ciclo específico para prendas voluminosas cuando el equipo dispone de esa opción.

Con las toallas también es preferible no armar una carga exclusivamente con piezas muy pesadas. Una distribución equilibrada puede ayudar a reducir los movimientos bruscos y las vibraciones durante el centrifugado.
Otro detalle a tener en cuenta es que suele pasarse por alto el sacudir las prendas antes de introducirlas dentro del tambor, ya que las fundas y las remeras pueden atrapar otras prendas en su interior e impedir que el agua o el detergente alcancen correctamente todas las superficies de las prendas de ropa.
















