
A la hora de elegir cómo decorar el dormitorio, no solo importa la cama o los accesorios, sino que el color de las paredes y los textiles puede influir directamente en la calidad del descanso, según coinciden varios interioristas.
Durante años, el blanco fue el color favorito en los hogares por su capacidad para dar luminosidad y combinar con cualquier estilo. Sin embargo, los especialistas advierten que no siempre es la mejor opción para lograr un ambiente relajante. La interiorista Bárbara Aurell, sostuvo que la elección cromática debería estar guiada por las emociones que se buscan generar y no solo por las tendencias.
Para Aurell, el color en el dormitorio es una cuestión de “arquitectura emocional” y no un simple gesto decorativo. Uno de los errores más comunes, según la experta, es elegir el blanco sin analizar primero cómo incide la luz natural en la habitación. La orientación y la intensidad de la luz pueden hacer que un mismo tono se perciba de formas muy distintas: cálido, fresco o incluso plano.
Por qué el blanco puede no ser la mejor opción para el dormitorio
Antes de decidirse por un color, Aurell recomienda observar cómo cambia la luz en el dormitorio a distintas horas del día, prestando atención tanto a la intensidad como a las sombras. “Dedicar cinco minutos por la mañana y cinco por la tarde a mirar la habitación puede ayudar a anticipar el resultado”, sugirió.

Desde el Feng Shui, la experta Montserrat Beltrán también alertó sobre el uso excesivo del blanco. Según explicó, este color puede generar una energía demasiado fría y activa, lo que da como resultado un ambiente impersonal y poco confortable, lejos de la calma y el refugio que se busca en un dormitorio.
Los colores que ayudan a crear un ambiente relajante
Para lograr un espacio sereno, Aurell apuesta por paletas reposadas, neutros matizados, tierras suaves y verdes calmados. “Evito tonos estridentes o muy saturados porque estimulan demasiado”, explicó la interiorista. Además, remarcó que el efecto final no depende solo de las paredes: la ropa de cama, las cortinas y el cabecero también son clave para lograr una composición armoniosa.
Alternativas al blanco para un dormitorio cálido y acogedor
Eso no significa que el blanco deba desaparecer por completo. Aurell aconseja usarlo con intención y propone alternativas como el blanco roto, los tonos piedra, el gris cálido o los beiges empolvados, que mantienen la claridad pero suman calidez.
Para quienes no saben por dónde empezar, la recomendación es elegir neutros con matices y prestar atención a los textiles, ya que “los tejidos terminan de definir el ambiente”. Según Aurell, a veces un buen cabecero o unas cortinas bien elegidas pueden transformar más que cualquier pintura. El objetivo final: crear un refugio personal y acogedor.
















