
A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la historia de quienes sobrevivieron continúa revelando episodios estremecedores. Ese día, Estados Unidos sufrió una serie de atentados terroristas coordinados. Cuatro aviones fueron secuestrados y dos impactaron contra las Torres Gemelas en Nueva York. Otro avión chocó contra el Pentágono y un cuarto cayó en Pensilvania. El ataque dejó casi 3.000 muertos.
Quién fue el último sobreviviente rescatado tras los atentados del 11-S
Genelle Guzman-McMillan, la última sobreviviente rescatada con vida de los escombros de las Torres Gemelas, fue uno de los casos que mayor impacto generó.
La empleada de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey permaneció aproximadamente 27 horas atrapada bajo toneladas de concreto y acero después del derrumbe de la Torre Norte. Su rescate, ocurrido el 12 de septiembre, se convirtió en uno de los momentos más recordados de las tareas posteriores a los atentados.
Genelle Guzman-McMillan trabajaba en el complejo del World Trade Center cuando los ataques terroristas sacudieron Nueva York. El 11 de septiembre de 2001 se encontraba en la Torre Norte cuando el edificio terminó colapsando.
El derrumbe la dejó sepultada entre los restos de la construcción. A diferencia de cientos de personas que quedaron atrapadas sin posibilidad de ser localizadas, Guzman-McMillan consiguió sobrevivir durante horas en un pequeño espacio entre los escombros.
Los equipos de emergencia continuaron trabajando durante toda la noche y el día siguiente. Finalmente, el 12 de septiembre, aproximadamente 27 horas después del derrumbe, los rescatistas escucharon señales que indicaban que había una persona con vida.
Guzman-McMillan fue entonces extraída de los restos y trasladada inmediatamente para recibir atención médica. Su rescate fue especialmente significativo porque se convirtió en la última persona encontrada con vida entre los escombros de las Torres Gemelas.
Su estado era delicado. Tenía heridas en la cabeza, quemaduras en el rostro y una lesión grave en una de sus piernas. Los médicos incluso evaluaron la posibilidad de amputarle una extremidad, aunque finalmente pudieron evitarlo.
Después de permanecer hospitalizada durante más de un mes, comenzó un largo proceso de recuperación. Con el tiempo, Guzman-McMillan contó públicamente su experiencia y plasmó su testimonio en el libro “Angel in the Rubble”.
Cómo transcurrieron las 27 horas enterrada viva antes de ser hallada
La experiencia de Guzman-McMillan estuvo marcada por la oscuridad, las heridas y la incertidumbre. Tras el colapso de la Torre Norte, quedó atrapada bajo una enorme cantidad de restos de hormigón y estructuras metálicas.
Durante esas 27 horas, permaneció prácticamente inmovilizada. Uno de sus brazos quedó en una posición que le permitía realizar pequeños movimientos, una situación que posteriormente resultaría fundamental para llamar la atención de los rescatistas.
El entorno en el que se encontraba era extremadamente peligroso. Los equipos de emergencia debían avanzar con precaución debido a la inestabilidad de los escombros y a la posibilidad de nuevos derrumbes.
Mientras tanto, las labores de búsqueda se desarrollaban en medio de una escena de devastación. Miles de trabajadores de emergencia, bomberos, policías, voluntarios y especialistas intentaban encontrar sobrevivientes entre las ruinas.
Para Guzman-McMillan, las horas transcurrieron sin saber cuándo podría ser localizada. La falta de espacio y las heridas aumentaban la dificultad de permanecer con vida.
Su caso se convirtió finalmente en uno de los ejemplos más impactantes de supervivencia registrados después del atentado. Su aparición demostró que, incluso después del derrumbe de las estructuras, todavía podían existir personas con vida debajo de los restos.

Los detalles del operativo que logró el último rescate con vida
El rescate de Genelle Guzman-McMillan ocurrió cuando los equipos que trabajaban entre los escombros lograron detectar que había una sobreviviente atrapada.
Los rescatistas tuvieron que retirar cuidadosamente los restos que la rodeaban para evitar provocarle nuevas lesiones y, al mismo tiempo, mantener estable la zona. La operación demandó paciencia debido a la enorme cantidad de concreto, acero y otros materiales que se habían acumulado tras el colapso.
Finalmente, los trabajadores consiguieron abrir un espacio suficiente para llegar hasta ella. Guzman-McMillan fue extraída con vida y trasladada para recibir asistencia médica.
A 25 años del 11-S, el caso de Guzman-McMillan continúa siendo recordado no solo por la excepcionalidad de haber sobrevivido al derrumbe, sino también por la dimensión humana de las consecuencias de aquel día. De esta manera, el 11 de septiembre no aparece únicamente como un acontecimiento del pasado, sino como una tragedia cuyos efectos continuaron atravesando generaciones durante décadas.



















