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Ni vinilos ni cassettes: la manera de escuchar música que vuelve a ser tendencia en el mundo

Mientras el streaming sigue dominando la escucha de música, un formato que muchos daban por desaparecido vive un fuerte regreso impulsado por la Generación Z, el fenómeno global del K-pop y una nueva tendencia.

CDs. Foto: Unsplash.
CDs. Foto: Unsplash.
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Durante años pareció una reliquia de otra época. Sin embargo, el CD está protagonizando uno de los regresos más inesperados de la industria musical. En 2026, las ventas de discos compactos, o CDs, volvieron a crecer con fuerza en Estados Unidos, convirtiéndose en el formato físico con mejor desempeño del año y dejando atrás, en ritmo de crecimiento, tanto a los vinilos como a los casetes.

Según datos de RIAA y Luminate, durante el primer semestre del año se comercializaron alrededor de 16,3 millones de CD, un aumento del 16% respecto al mismo período de 2025. En términos de facturación, el salto fue aún más llamativo: los ingresos alcanzaron los 171,1 millones de dólares, un crecimiento del 58,6% interanual.

El CD crece mucho más rápido que el vinilo

Aunque el vinilo continúa liderando entre los formatos físicos por volumen de ventas, su crecimiento se desaceleró notablemente. Durante la primera mitad de 2026, las ventas de discos de vinilo aumentaron apenas un 2,4%, muy lejos del avance registrado por los CD.

Discos, música, CD. Foto: Pexels.
Discos, música, CD. Foto: Pexels.

La diferencia revela un cambio de tendencia dentro del mercado físico. Mientras el vinilo ya está consolidado como producto nostálgico y de colección, el CD parece haber encontrado un nuevo público dispuesto a adoptarlo por motivos diferentes a los de generaciones anteriores.

La Generación Z compra discos que muchas veces ni siquiera reproduce

Uno de los fenómenos que más llamó la atención de los analistas es el perfil de los compradores. Una parte importante de quienes adquieren CD pertenece a la Generación Z y a los millennials, y muchos de ellos ni siquiera poseen un reproductor para escucharlos.

Lejos de funcionar solamente como soporte musical, el disco compacto se transformó en un objeto de colección, una forma de expresar fanatismo y una pieza de merchandising vinculada a los artistas favoritos. El valor está en tenerlo, exhibirlo y conservarlo, incluso cuando la música se escucha diariamente a través de Spotify, Apple Music o YouTube Music.

El K-pop explica buena parte del fenómeno

Detrás del boom aparece un protagonista clave: el K-pop. Los sellos surcoreanos transformaron los álbumes físicos en productos altamente coleccionables mediante ediciones especiales, tarjetas fotográficas, pósters, libros exclusivos y múltiples portadas.

Artistas y grupos como BTS, ATEEZ o ENHYPEN contribuyeron significativamente al aumento de las ventas. Sin embargo, los informes muestran que el crecimiento no depende exclusivamente del fenómeno coreano. Incluso al excluir los lanzamientos de K-pop, las ventas de CD continuaron creciendo un 6,7%, señal de que existe una tendencia más amplia en marcha.

La respuesta física a la era del streaming

El éxito del CD llega en un momento en el que el streaming concentra la mayor parte del negocio musical. Plataformas digitales generan miles de millones de reproducciones y permiten acceder a prácticamente cualquier canción en segundos.

Compact discs o CD. Foto: Pexels
Compact discs o CD. Foto: Pexels

Paradójicamente, esa facilidad parece haber despertado una necesidad contraria entre muchos fanáticos: la de poseer algo tangible. Frente a bibliotecas digitales que dependen de suscripciones y catálogos cambiantes, los formatos físicos ofrecen una sensación de permanencia y pertenencia que vuelve a ganar valor.

Además, el CD tiene una ventaja difícil de ignorar: es considerablemente más barato que el vinilo. Permite acceder a arte de tapa, libreto y edición física sin realizar el desembolso que exige una colección de discos de larga duración.

Lo que ocurre en 2026 no implica el fin del streaming ni una vuelta a los años noventa. Más bien refleja un nuevo equilibrio entre dos hábitos diferentes: escuchar música de forma instantánea en plataformas digitales y comprar físicamente aquellos álbumes que tienen un significado especial. En ese escenario, el CD encontró una segunda vida inesperada y vuelve a ocupar un lugar central en la cultura musical contemporánea.

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