
Revisar el placard antes de salir a comprar ropa nueva puede ser una forma de recuperar prendas que todavía tienen mucho para dar. Un pantalón que necesita un ruedo, una campera con el cierre roto o un abrigo que perdió una costura no necesariamente tienen que terminar fuera de uso: en muchos casos, una reparación puntual permite volver a utilizarlos sin afrontar el costo de reemplazarlos.
La tendencia fue retratada por el diario La Capital en una entrevista con Norma Suto de Bueno, costurera que trabaja desde hace 25 años en el microcentro de Rosario. Al describir los cambios que observó en su clientela, la mujer fue contundente: “Cada vez más vieja. Antes la gente compraba y traía lo nuevo para que se lo acomodara, pero ahora todo es usado”.
La costurera también explicó por qué algunos arreglos permiten recuperar prendas difíciles de reemplazar. Sobre un tapado antiguo que estaba restaurando, señaló: “Esta ropa ya no se consigue, tiene tela y paño distintos a los de ahora”. La declaración puso el foco en un aspecto importante: además del ahorro, la reparación puede conservar prendas cuya calidad o confección no se encuentra fácilmente en la oferta actual.

Qué arreglos de ropa conviene hacer
En diálogo con UNO Entre Ríos, Yolanda López, costurera, modista, tapicera y docente de indumentaria en una escuela técnica de Paraná, describió cuáles son los trabajos que más recibe en su taller. “La demanda repuntó con mucho cambio de cierre, ruedos, remiendos y restauración de ropa”, afirmó.
La especialista también vinculó ese movimiento con las dificultades para comprar prendas nuevas: “La gente no cuenta con dinero para comprar prendas nuevas, prefiere estirar y estirar el uso de la ropa que ya tiene, incluso si está en condiciones óptimas”.
Entre los arreglos más habituales aparecen los ruedos de pantalones, los cambios de cierres en camperas, los remiendos y la reparación de costuras abiertas. Son intervenciones que, según el estado de la prenda, pueden devolverle funcionalidad sin necesidad de modificarla por completo.

López también advirtió sobre las diferencias entre los materiales de antes y los actuales. Al recordar la resistencia de los jeans que conoció durante sus años de trabajo, describió las telas antiguas como “muy gruesas” y contrastó esa característica con las actuales, que comparó con una tela de “mantel” por su facilidad para agujerearse. La observación refuerza la importancia de revisar si una rotura es puntual o si el tejido ya está demasiado desgastado.
Cuándo vale la pena recuperar una prenda
La decisión no depende únicamente del precio del arreglo. También hay que considerar la calidad de la tela, la extensión del daño y el uso que todavía puede tener la ropa. Cambiar un cierre o cerrar una costura suele ser una intervención acotada; reconstruir una prenda muy deteriorada puede demandar más trabajo y materiales.
La diseñadora sustentable Lucila Dellacasa, entrevistada por LA NACION en una nota de Evangelina Himitian sobre la recuperación de ropa, cuestionó la idea de que reparar no vale la pena. “Está muy instalada la idea de que los arreglos de ropa son caros, que no valen la pena porque es más sencillo comprar nuevo, pero eso es parte de una mentalidad que tenemos que cambiar”, sostuvo.
Dellacasa desarrolla talleres para recuperar prendas en desuso y propone revisar el placard con una mirada diferente antes de descartarlas. Su enfoque incluye tanto arreglos sencillos como modificaciones que permiten adaptar una pieza a otro estilo.
Qué revisar antes de pagar un arreglo de ropa
Antes de llevar una prenda a una modista, conviene identificar qué necesita, revisar el estado de la tela y pedir un presupuesto que contemple la mano de obra y los materiales. El precio puede variar según el tipo de cierre, la complejidad de la reparación y el tiempo que demande el trabajo.
También es importante comparar ese costo con el de una prenda equivalente sin perder de vista la calidad y el calce. Un pantalón que necesita un ruedo, una camisa que requiere un ajuste o una campera con un cierre roto pueden recuperar su utilidad mediante una intervención sencilla. En cambio, si la tela está debilitada en varias zonas, la reparación podría no durar demasiado.

La clave es evaluar cada caso antes de descartar la ropa: un arreglo bien elegido puede extender la vida útil de una prenda, evitar una compra innecesaria y conservar piezas que todavía están en condiciones de seguir usándose.















