
El crecimiento de la moda circular y la compraventa de ropa usada sumó un nuevo capítulo en Argentina con la llegada de Galpón de Ropa a un shopping.
La cadena argentina, fundada en 2012 por Gonzalo Posse y Juan Baez, inauguró una sucursal de 112 metros cuadrados en el DOT, donde los clientes pueden comprar prendas, calzado y accesorios de segunda mano, pero también acercar productos para su posterior reventa o donación.
El desembarco se produce en paralelo con la llegada de marcas internacionales a los grandes centros comerciales, en un escenario en el que el consumo de indumentaria atraviesa importantes transformaciones.

Con esta apertura, la compañía alcanzó los 10 puntos de venta en Buenos Aires. Ocho de ellos funcionan además como centros de recepción de prendas, mientras que la firma también cuenta con un canal de comercio electrónico.
Cómo funciona el negocio de la ropa usada
Galpón de Ropa basa su modelo de negocios en recibir prendas, calzado y accesorios usados, realizar un proceso de selección y luego ponerlos nuevamente a la venta.
La empresa cuenta actualmente con unos 100 empleados y, según los datos difundidos por la compañía, logra poner en circulación cerca de 40.000 prendas por mes.
Los clientes pueden entregar artículos que ya no utilizan para que sean evaluados y eventualmente comercializados. De esta manera, las prendas pueden volver al mercado en lugar de quedar fuera del circuito de consumo.
La firma es una de las pioneras de este segmento en Argentina, donde también participan emprendimientos y cadenas como Juan Pérez, Cocoliche, Keak Vintage, Búnker y EcoModa.
La moda circular crece en el mundo
La expansión de la ropa usada no es exclusiva de Argentina. El mercado internacional de segunda mano viene creciendo a un ritmo superior al de la moda tradicional, de acuerdo con las cifras difundidas por la compañía.
Según esos datos, el mercado de ropa usada registra un crecimiento superior al 10% anual, mientras que el sector tradicional de la moda avanza alrededor de un 4%.
La reventa representa actualmente cerca del 9% del mercado global de la moda y, de acuerdo con las proyecciones que maneja la empresa, podría alcanzar el 23% hacia 2030, con un volumen estimado de US$700.000 millones.
El fenómeno está asociado a consumidores que buscan alternativas para acceder a determinadas marcas y prendas, pero también a un modelo que permite extender el ciclo de vida de los productos.
La llegada a los shoppings ocurre en plena caída del consumo textil
El desembarco de Galpón de Ropa en un centro comercial ocurre además en un contexto complejo para la industria de la indumentaria argentina.
Según datos de la Cámara Industrial de la Indumentaria, las ventas del sector registraron una caída interanual del 6,9% en el tercer bimestre del año.

El relevamiento mostró además que el 55% de las empresas informó bajas en sus ventas, mientras que un 27% registró aumentos.
La demanda aparece como el principal problema para las compañías del sector: el 85% de las empresas la señaló como una de sus principales dificultades, el nivel más alto registrado en los últimos relevamientos.
En este escenario, la expansión de la ropa usada hacia los shoppings marca un cambio en los hábitos de consumo y abre un nuevo espacio para la moda circular dentro de los grandes centros comerciales.



















