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Emma Guillén, arquitecta: “Si no sabés dótennde guardar la ropa sucia de tu casa, podés hacer un cesto extraíble de 30 centímetros de ancho”

La experta propuso soluciones para integrar el cesto al mobiliario y aprovechar huecos de apenas 30 centímetros de ancho.

Emma Guillén, arquitecta: “Si no sabés donde guardar la ropa sucia de tu casa, podés hacer un cesto extraíble de 30 centímetros de ancho”.
Emma Guillén, arquitecta: “Si no sabés donde guardar la ropa sucia de tu casa, podés hacer un cesto extraíble de 30 centímetros de ancho”. Foto: Foto: Gemini
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En casas de pocos metros, encontrar dónde guardar la ropa sucia puede ser un verdadero desafío. Para quienes no logran aprovechar el interior de los armarios o los huecos detrás de las puertas, la arquitecta Emma Guillén acercó una alternativa práctica: sumar un cesto extraíble y angosto que se integra al mobiliario, incluso en los espacios más reducidos.

La clave está en adaptar el sistema al lugar disponible y sacar provecho de zonas que suelen quedar inutilizadas. Así, el cesto de la ropa sucia deja de ser un objeto aparte y pasa a formar parte del diseño, sin ocupar espacio en el suelo ni romper la armonía visual.

Cómo funciona el cesto extraíble en espacios de 30 o 40 centímetros

Guillén explicó que, con solo 30 o 40 centímetros de ancho, es posible instalar un cesto extraíble dentro de un mueble, junto al lavabo o en cualquier rincón de guardado. El sistema permite que el cesto quede oculto cuando no se usa y se deslice hacia afuera para depositar o retirar la ropa.

Este cesto se adapta a espacios pequeños, ideal para departamentos o casas chicas.
Este cesto se adapta a espacios pequeños, ideal para departamentos o casas chicas. Foto: Foto: Gemini

Esta solución ayuda a mantener el orden visual y evita sumar elementos sueltos en ambientes chicos. Además, al estar integrado al armario, el espacio se aprovecha al máximo y la ropa pendiente de lavar queda fuera de la vista.

Dos cestos para separar ropa blanca y de color: la opción para espacios más amplios

Si el ambiente lo permite y hay 50 o 60 centímetros de ancho, la arquitecta recomienda instalar dos cestos extraíbles. Así, se pueden separar la ropa blanca de la de color desde el primer momento, sin tener que vaciar todo el contenido antes de lavar.

Los compartimentos independientes se ocultan detrás de los frentes del mueble y mantienen la estética del ambiente. Esta alternativa resulta especialmente útil para quienes buscan practicidad y orden en la rutina diaria.

Qué hacer si el problema es la profundidad del mueble

Cuando el espacio disponible es poco profundo —entre 30 y 35 centímetros—, Guillén sugiere optar por un sistema basculante. Este mecanismo permite que el cesto se incline hacia afuera, facilitando el acceso y aprovechando muebles que, de otra manera, no servirían para guardar ropa sucia.

De esta forma, hasta los armarios más angostos pueden transformarse en un espacio específico para la ropa pendiente de lavar, sin resignar orden ni diseño.

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