A poco más de una hora de Buenos Aires y no es Lobos: la laguna ideal para pescar en otoño que muchos pasan por alto
A poco más de una hora de Buenos Aires, esta laguna aparece como la mejor opción para pescar en otoño sin ir lejos. Tranquila, rendidora y con buenos accesos, es ideal para una escapada corta lejos de Chascomús y Lobos.

Cuando llegan los primeros frescos y el calor empieza a aflojar, el otoño se convierte en una de las mejores épocas del año para los fanáticos de la pesca. Menos turistas, temperaturas agradables y peces más activos hacen que muchas lagunas bonaerenses entren en su mejor momento. Y aunque Chascomús y Lobos suelen ser las primeras opciones que aparecen, hay una alternativa igual de accesible, muy cercana a la Ciudad de Buenos Aires y altamente recomendada para pescar en esta época: la laguna de San Miguel del Monte.
Ubicada a poco más de 110 kilómetros del centro porteño, esta laguna se consolidó como una de las escapadas favoritas para quienes buscan pescar sin recorrer largas distancias ni enfrentar multitudes.
Por qué la laguna de San Miguel del Monte es ideal en otoño
La laguna se destaca por su gran tamaño, aguas abiertas y buena oxigenación, condiciones que en otoño favorecen una pesca más constante. Con la baja de temperatura, especies como el pejerrey comienzan a moverse con mayor regularidad, especialmente durante las primeras horas de la mañana y al atardecer.
A diferencia del verano, cuando el calor extremo puede complicar la actividad, el otoño ofrece jornadas más estables, vientos moderados y pesca más pareja. Por eso muchos pescadores consideran que esta estación es el secreto mejor guardado para Monte.
Qué se puede pescar
El protagonista indiscutido es el pejerrey, que suele responder bien tanto desde la costa como embarcado. También se encuentran otras especies de pesca deportiva como carpas y bagres, ideales para quienes disfrutan de una experiencia más relajada.
La laguna permite distintas modalidades:
- Pesca de costa, muy accesible
- Pesca embarcada, con alquiler de botes
- Pesca con línea de flote o paternóster, según la jornada
Esta variedad la vuelve atractiva tanto para pescadores experimentados como para quienes recién empiezan.
Un entorno cómodo y accesible
Otro punto fuerte es la infraestructura. La laguna de San Miguel del Monte cuenta con sectores parquizados, bajadas para embarcaciones, alquiler de botes y zonas habilitadas para pesca recreativa. Además, la ciudad ofrece campings, cabañas, parrillas y restaurantes, lo que permite convertir la salida en una escapada de fin de semana sin complicaciones.
Para quienes buscan ir y volver en el día, también es una opción ideal: se puede salir temprano, pescar varias horas y regresar a Buenos Aires sin apuro.

Cómo llegar desde Buenos Aires
Llegar a la laguna de San Miguel del Monte es simple y directo, incluso para quienes no tienen mucha experiencia en rutas.
En auto
- Salir desde CABA por Autopista Riccheri
- Continuar por Autopista Ezeiza–Cañuelas
- Tomar la Ruta Nacional 3
- Seguir derecho hasta San Miguel del Monte
El viaje dura aproximadamente 1 hora y 20 minutos, dependiendo del tránsito.
En micro
Desde la terminal de Retiro y desde varios puntos del conurbano salen micros hacia San Miguel del Monte. El trayecto es cómodo y ideal para quienes prefieren no manejar.
En tren
También se puede llegar en tren desde Plaza Constitución por la línea que va hacia Cañuelas y Monte, aunque el viaje es más largo. Es una opción económica para salidas tranquilas.
Por qué muchos la eligen antes que otras lagunas
La cercanía es clave, pero no es el único motivo. San Miguel del Monte combina buena pesca, servicios, accesos sencillos y un entorno ordenado, algo que no todas las lagunas cercanas a Buenos Aires pueden ofrecer.
Además, en otoño la afluencia de público baja considerablemente en comparación con el verano, lo que se traduce en más tranquilidad y mejores puestos de pesca.
Una escapada rendidora sin ir lejos
Para quienes viven en Buenos Aires y buscan una laguna cercana para pescar en otoño, sin recurrir a los destinos clásicos de siempre, San Miguel del Monte aparece como la mejor opción. Está cerca, es accesible, tiene historia y ofrece jornadas de pesca que justifican el viaje.



















