
En los últimos meses, se han dado a conocer diversos estudios que indican que los jóvenes de la generación Z (aquellos nacidos a finales de los años 90 y en los primeros años de los 2000) tienen menos relaciones sexuales que sus antecesores generacionales o, al menos, lo hacen con menor frecuencia. Por ejemplo, una encuesta en Estados Unidos realizada por Lovehoney Group sostuvo que solo 13% tuvo relaciones íntimas en la última semana frente a un negativo de 37%.
Por otro lado, otra encuesta de New Scientist reveló en 2024 que solo el 24% de personas de entre 18 y 29 años habían tenido relaciones sexuales en el último año. Ahora bien, ¿esta aparente tendencia mundial también se ve reflejada en la Argentina? ¿Y si es así, cuáles son los posibles factores?
Geraldina Frank es psicóloga (UBA) y sexóloga clínica de DIM Centros de Salud y en diálogo con Canal 26 reflexionó sobre la situación actual que viven los más jóvenes en cuanto a vínculos sexo afectivos. Lo primero que aparece en su análisis es la pandemia. Este factor, claro que es transgeneracional, pero en el caso de aquellos que atravesaron la cuarentena en momentos en los que aún su personalidad y su “mundo externo” estaba en formación el impacto es completamente distinto.

“La pandemia fue un horror. Fue muy difícil para todos, para todas. Todos perdimos algo. Incluso muchas personas perdieron la vida. También nos empezamos a vincular de manera diferente y también fue la explosión de las redes. Si bien las redes ya nos venían atravesando, todo esto comenzó a hipertecnologizarse y nos empezamos a hipervincular”, expresa.
En este sentido, Frank sostiene que se incrementaron los vínculos digitales y, en algún punto, se volvieron más efímeros, más “plásticos” con metodologías que ya estaban presentes, pero que tuvieron un boom en esta época tales como: el sexting, el intercambio de fotografías, las aplicaciones de citas, la exposición de los cuerpos y los vínculos mediados casi explícitamente por las redes sociales. Sin embargo, el hecho de que estemos todo el tiempo conectados “no implica que haya mayor capacidad” para entrar en contacto con un otro de manera profunda.
Cómo construir un “nosotros” después de la pandemia
Frank habla de las diferencias que pueden existir entre generaciones en cuanto al impacto de la pandemia y la construcción de los vínculos. “A diferencia de estos jóvenes que crecieron en la pandemia, yo tenía un ‘set’ de recursos: tenía los recitales, tenía el club, tenía para juntarme una vez por semana con mis amigas, tenía el cocinar con mis amigas. Tenía todo un conjunto de cosas que estaban antes de la pandemia”, indica.
Y agrega: “Ellos no tenían ese set previo. Entonces, después de la pandemia, tuvieron que construir ese ‘nosotros’ a través de los dispositivos y después ver cómo entrar al mundo. Yo ya tenía armado un set de posibilidades para encontrarme con otros. Ellos tuvieron que construirlo después”.
En esta línea, para la profesional es importante preguntarse cómo “cómo se construye ese nosotros” después de haber vivido en aislamiento pandémico tanto tiempo.
La precariedad económica, otro factor clave en los vínculos de los jóvenes
Economía estancada, alquileres por las nubes y precios que aumentan mensualmente, el combo “in-perfecto” para que las salidas de ocio y disfrute de cualquier generación se disminuyan. En los jóvenes estos provoca incluso que la emancipación de sus padres sea aún más tardía que en años anteriores.

“La precariedad también atraviesa el encuentro. Tenés que planificarlo, tener el dinero para poder encontrarte con el otro y poder sostener ese encuentro”, explica Frank.
Y de nuevo aquí el factor de las redes sociales se inmiscuye en la dinámica de vincular. Si influencers y distintas figuras con preponderancia virtual muestran cuerpos perfectos, salidas a lugares carísimos y regalos por de más exuberantes, la imagen “modelo” del vínculo y de uno mismo que se construye parece que “debe” ser ese cuando en verdad la realidad de cada persona dista muchísimo de estos arquetipos que nos bombardean habitualmente.
“Para construirte para el encuentro con otro hay una exigencia enorme en la actualidad producto de lo que vemos en nuestros celulares todo el tiempo”, manifiesta.
La importancia del diálogo
Para Frank es esencial que estas problemáticas se puedan charlar, que se pueda abrir el debate, que la sexualidad no sea un tabú. “El diálogo es sumamente importante para poder vincularse mejor”.
Asimismo, desde su lugar como profesional de la psicología y sexología, invita a aquellos jóvenes, sobre todo, de los sectores vulnerables a que también puedan acercarse a diferentes Secretarías de Juventud de las intendencias, por ejemplo, del Conurbano Bonaerense, en donde a diario se dan charlas sobre sexualidad y sobre métodos de prevención anticonceptiva en un contexto donde en contraposición a esta tendencia han aumentado los casos, por ejemplo, de sífilis, una enfermedad de transmisión sexual.
“Las personas de esta generación necesitan conversar con alguien que les haga preguntas. Hay lugares públicos, privados, secretarías de juventud en los municipios, lugares donde hay consejería gratuita. Aunque también me parece importante que se puedan construir en caso de que no los haya”, cierra.

















