
En el fútbol, hay partidos que definen una clasificación y otros que terminan definiendo una época. El choque entre Portugal y Croacia por los 16avos de final del Mundial 2026 pertenece a este último grupo. Este jueves, desde las 20 horas, el torneo tendrá una despedida anticipada: Cristiano Ronaldo o Luka Modric quedarán eliminados y, muy probablemente, uno de los dos pondrá punto final a su historia en las Copas del Mundo.
Como si se tratara de un auténtico “The Last Dance”, dos de las máximas figuras del fútbol de las últimas dos décadas volverán a compartir un escenario decisivo. Después de haber conquistado juntos cuatro Champions League con el Real Madrid, ahora estarán frente a frente con un solo objetivo: extender una aventura mundialista que parece llegar a su capítulo final.

El encuentro también tendrá un valor histórico. Será la primera vez que dos futbolistas de campo mayores de 40 años se enfrenten en un partido de un Mundial, un dato que refleja tanto la longevidad como la vigencia de dos carreras extraordinarias.
Portugal busca demostrar que es mucho más que sus estrellas
Más allá del peso simbólico del duelo entre Ronaldo y Modric, Portugal llega con la presión de justificar el cartel de candidato con el que aterrizó en el torneo.
El conjunto dirigido por Roberto Martínez terminó segundo en el Grupo K detrás de Colombia. En su recorrido empató con República Democrática del Congo, goleó 5-0 a Uzbekistán —con un doblete de Cristiano Ronaldo— y cerró la fase de grupos con un empate sin goles frente al seleccionado colombiano, un partido en el que el arquero Diogo Costa fue determinante para evitar la derrota.
Sobre el papel, pocos equipos poseen una plantilla tan completa como la portuguesa. Rúben Dias, Nuno Mendes, Vitinha, Bruno Fernandes, Bernardo Silva, João Félix y Rafael Leão conforman una generación repleta de talento. Sin embargo, el funcionamiento colectivo todavía no terminó de convencer y dejó interrogantes sobre su capacidad para competir contra rivales de mayor exigencia.
En medio de ese contexto, Ronaldo continúa siendo el centro de todas las miradas. A sus 41 años, el capitán volvió a romper récords al convertirse en el primer futbolista en marcar goles en seis ediciones diferentes de la Copa del Mundo.
Tras su actuación frente a Uzbekistán, el delantero respondió a quienes cuestionan su vigencia: “Ya son 23 años como profesional y siempre que las cosas no van bien es ‘Cristiano, está acabado, está viejo’”.
El respaldo también llegó desde el banco de suplentes. Roberto Martínez despejó cualquier duda sobre el estado físico de su capitán: “No hay ningún problema físico ni mental para que Cristiano, en el fútbol actual, juegue los 90 minutos”.
Croacia vuelve a confiar en la experiencia de Luka Modric
Del otro lado aparece una selección acostumbrada a desafiar los pronósticos. Croacia comenzó el Mundial con una derrota frente a Inglaterra, pero luego venció a Panamá y Ghana para avanzar a la fase eliminatoria. Sin desplegar el brillo de Rusia 2018 o Qatar 2022, mantiene intacta una identidad basada en la paciencia, el orden y la capacidad para competir en los momentos de máxima presión.
En el centro de ese funcionamiento sigue estando Luka Modric. Con 40 años, el mediocampista volvió a ser determinante durante la fase de grupos y ante Ghana entregó una asistencia que lo convirtió en el asistente más veterano de la historia de los Mundiales.
Su entrenador, Zlatko Dalic, fue claro al referirse al presente de su capitán: “Este es su último Mundial y está haciendo todo lo posible para decirle adiós al torneo”.
El propio Modric también dejó una reflexión que resume el momento que atraviesa: “Cada vez el fin está más cerca e intentas disfrutar, aunque no es fácil porque sobre todo en selección hay una enorme presión”.
Luka Modric y Cristiano Ronaldo fueron compañeros en el Real Madrid
Luka Modric llegó al Real Madrid en 2012, cuatro años después que Cristiano Ronaldo. Compartieron vestuario durante seis temporadas, entre 2012 y 2018, un período en el que disputaron más de 220 partidos juntos y conquistaron cuatro Champions League, además de otros títulos nacionales e internacionales.
En ese equipo, sus roles eran perfectamente complementarios. Cristiano era el goleador implacable, el hombre que definía los partidos con una capacidad fuera de lo común. Modric, en cambio, era el arquitecto del juego: el mediocampista que marcaba el ritmo, rompía líneas con sus pases y conectaba todas las piezas del equipo. Muchas de las asistencias del croata terminaron en goles del portugués, consolidando una sociedad que fue decisiva en la era dorada del club.

La imagen que mejor resume esa conexión llegó en la final de la Champions League de 2017, cuando Modric asistió a Cristiano Ronaldo para uno de los goles en la victoria sobre la Juventus. Fue una escena que simbolizó la química futbolística entre ambos y el dominio europeo del Real Madrid durante aquellos años.
Aunque Cristiano dejó el club en 2018 rumbo a la Juventus y Modric permaneció varios años más en Madrid, el vínculo entre ambos nunca se rompió. Cada vez que se enfrentaron con sus selecciones quedó en evidencia el respeto mutuo. De hecho, el propio Ronaldo definió esos reencuentros con una frase que hoy adquiere un significado especial: “Los viejos siguen jugando. Es precioso, es fútbol. Son momentos que guardamos en nuestros corazones para siempre”.
Ronaldo vs. Modric: un duelo de titanes con historia y cuentas pendientes
El historial reciente favorece claramente a Portugal. En diez enfrentamientos oficiales y amistosos, el conjunto luso suma siete victorias, dos empates y apenas una derrota frente a Croacia.
Además, ambos equipos protagonizaron uno de los cruces más recordados de la Eurocopa 2016, cuando Portugal eliminó a Croacia en tiempo suplementario antes de conquistar el primer gran título de su historia. También se cruzaron en la Nations League 2024, donde nuevamente el triunfo fue portugués.
En lo táctico, el partido promete un choque de estilos. Portugal buscará imponer velocidad por las bandas y abastecer constantemente a Ronaldo dentro del área. Croacia, en cambio, intentará controlar el ritmo mediante la posesión de Modric y Mateo Kovacic, mientras deposita gran parte de su seguridad defensiva en Josko Gvardiol.
La magnitud del encuentro también quedó reflejada fuera del campo. La enorme expectativa generó un fuerte incremento en el precio de las entradas para el estadio de Toronto, impulsado tanto por las comunidades portuguesa y croata residentes en Canadá como por la posibilidad de presenciar la última función mundialista de dos futbolistas irrepetibles.
Porque, más allá del resultado, el partido representa el cierre de una generación que marcó una época. Cristiano Ronaldo y Luka Modric redefinieron durante casi veinte años la manera de competir, liderar y mantenerse en la élite. Ahora, el destino los pone frente a frente una última vez en el escenario más grande del fútbol.








