
La imagen de Lionel Messi llorando en pleno Mundial 2026 volvió a cobrar una dimensión mucho más profunda tras la muerte de su padre, Jorge Messi. El papá y representante histórico del capitán argentino tenía 68 años y atravesaba una larga enfermedad.
El momento que ahora se resignifica ocurrió el 16 de junio, durante el debut de la Selección Argentina ante Argelia, en Kansas City. Messi abrió el marcador en la victoria 3-0 y, después del gol, se quebró emocionalmente: se cubrió el rostro con la camiseta y no pudo contener las lágrimas.
En lo futbolístico, aquella noche había sido perfecta. La “Albiceleste” ganó con autoridad y Messi marcó los tres goles del partido. Sin embargo, el foco quedó puesto en su reacción, poco habitual para un jugador acostumbrado a vivir momentos de máxima presión dentro de una cancha.
Tras el encuentro, el propio Messi explicó que su emoción no tenía relación con el partido ni con su actuación. “Es por una cuestión totalmente ajena a lo deportivo. Pasé unos días difíciles, complicados”, dijo el capitán argentino, sin dar mayores precisiones sobre lo que ocurría en su entorno familiar.
Tanto en la previa como horas después del partido, comenzaron a circular versiones sobre el delicado estado de salud de Jorge Messi. Ante los rumores, la familia emitió un comunicado en el que confirmó que el padre del futbolista atravesaba una situación médica bajo seguimiento profesional, aunque pidió respeto por tratarse de un asunto “estrictamente privado y familiar”.
Con la confirmación de su fallecimiento, aquel llanto de Lionel en el Mundial dejó de ser solo una escena conmovedora para convertirse en una señal del difícil momento personal que atravesaba. Detrás del capitán, del goleador y de la figura de la Selección, apareció la imagen más humana de Messi: la de un hijo preocupado por la salud de su padre.
El rol de Jorge Messi en la vida y carrera de Lionel
Jorge Messi fue una figura decisiva en la vida y en la carrera del astro argentino. Lo acompañó desde sus primeros pasos en Rosario, impulsó el viaje a Barcelona cuando Lionel era apenas un adolescente y luego se convirtió en su representante y hombre de confianza en las negociaciones más importantes de su trayectoria.
Su rol fue clave para que Messi pudiera realizar el tratamiento hormonal que necesitaba de chico y para que el Barcelona apostara por él cuando todavía era una promesa de 13 años. A partir de ese momento, Jorge permaneció cerca de su hijo, casi siempre en silencio y lejos de la exposición pública, pero con una influencia determinante en cada etapa.
Por eso, la muerte de Jorge Messi generó una fuerte conmoción en el fútbol argentino y mundial. Su figura quedó ligada para siempre a la historia de Lionel, no solo como padre, sino también como el pilar que sostuvo muchas de las decisiones que marcaron el camino del mejor futbolista argentino de las últimas décadas.













