
La muerte de Jorge Messi provocó una profunda conmoción en el mundo del fútbol. Tras la emotiva carta que Lionel Messi compartió en sus redes sociales para despedir a su papá, los mensajes de apoyo y cariño hacia el Diez se multiplicaron rápidamente.
En medio de ese difícil momento, y para sorpresa de muchos, el capitán argentino volvió a jugar con el Inter Miami. Messi ingresó en el entretiempo del partido ante León de México, por la Leagues Cup.
El club decidió incluirlo entre los convocados y, desde ese momento, todas las miradas en el estadio de Florida estuvieron puestas en él. En la previa, Leo llegó al estadio tomando mate, aunque no participó del calentamiento frente a las cámaras, por lo que su presencia en el campo todavía generaba dudas.
Una vez iniciado el encuentro, Messi se ubicó en el banco de suplentes junto a sus compañeros y fue enfocado durante los primeros segundos del partido. Los hinchas lo recibieron con aplausos, en reconocimiento a su compromiso con el equipo pese al duro momento personal que atraviesa.
Finalmente, en el entretiempo, el rosarino ingresó en lugar de Daniel Pinter, autor del gol en la primera parte. Mientras esperaba junto a la línea de cal para entrar al campo, los fanáticos reaccionaron con una fuerte ovación. Hubo corridas para acomodarse en los asientos y se vivió un momento cargado de emoción en el estadio del Inter Miami.
Lionel Messi compartió una desgarradora carta tras la muerte de su papá
Este miércoles, Messi compartió un emotivo mensaje para agradecer las muestras de cariño, respeto y acompañamiento que recibió junto a su familia durante un momento de profundo dolor por la pérdida de su padre Jorge.
En su mensaje, el futbolista destacó especialmente el apoyo de quienes estuvieron presentes y respetaron la intimidad de su familia en un momento tan difícil, y contó cómo su ausencia atraviesa también su vínculo con el fútbol.
La misma expresa:
“Pa, todavía no puedo creer que te hayas ido. No caigo, o mejor dicho, no quiero caer. Se me hace muy difícil imaginarme que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más. Sé que estabas sufriendo y que es lo mejor, pero te fuiste muy pronto. Todavía nos quedaba mucho por disfrutar juntos.
Tanto me pedías que juegue el último Mundial y días antes de empezar fue cuando peor te pusiste. Era la primera vez que no ibas a estar en un torneo, pero mamá me decía que ibas a estar mejor y que ibas a estar bien para poder viajar. Yo te decía que íbamos a llegar a la final, así podías viajar.
Cada vez que terminaba un partido, esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad. Así y todo, no dejaba de pensar en llegar lo más lejos posible, para darte tiempo y que vieras un partido. Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien.

Cuando llegué, creías que habíamos perdido la final por penales. No pudimos hablar de nada de todo lo que pasó. No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabés cómo disfrutamos cada partido. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarlo.
Te cuento esto porque fue lo único que no pudimos hablar, porque todo lo demás ya lo sabés. Hablábamos todos los días y nos veíamos cuando se podía por mis compromisos.
No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir. Yo solo jugaba al fútbol y ahora tengo bastantes dudas de que vaya a seguir haciéndolo por mucho tiempo más. Estuviste al lado mío desde el principio, faltaba tan poquito para el final. ¿Por qué no aguantaste ese poquito más y terminábamos juntos?
Sé que tu felicidad era ver bien a tu familia, a tu mujer, a tus hijos y, sobre todo, sin que se enteren los otros, verme jugar a mí...
Desde chiquito siempre fue así. Me llevabas a todos los entrenamientos apenas llegabas de trabajar. A muchos me llevaba mamá porque vos estabas trabajando.
Obviamente, a los partidos no faltabas a uno. Cómo sufrías viéndome y cómo disfrutabas, aunque nunca me regalabas muchos elogios.
Fuiste papá, amigo y representante. Siempre eras la persona que tenías que ser en cada momento y nunca te equivocaste en nada. Más allá de algunos reproches o peleas, siempre tenías razón. Al final se terminaba dando como vos decías.
Te voy a extrañar mucho, pero siempre vas a estar presente, y sobre todo en la educación de mis hijos, porque les enseño y los educo como ustedes lo hicieron conmigo.
Descansá en paz y cuidanos desde arriba como lo hacías acá. Gracias por todo.
Te amo, pa".
















