
Guadalupe Chávez Ortiz, una mujer de 102 años, logró recuperar legalmente su casa después de una extensa batalla judicial que comenzó en 2018, cuando fue despojada de su propiedad ubicada en la avenida Conscripto 150, en la colonia Lomas Hipódromo, México. El inmueble, un predio de aproximadamente 800 metros cuadrados, había sido invadido y vendido en al menos tres ocasiones mediante el uso de presuntos documentos falsos.
El caso tomó relevancia pública luego de que la adulta mayor denunciara que falsos propietarios presentaron escrituras apócrifas para quedarse con su vivienda. A partir de ese momento, su familia inició una demanda penal para demostrar que la propiedad nunca había sido vendida por su verdadera dueña y que las operaciones realizadas presentaban múltiples irregularidades.
Le quitaron su casa con documentos falsos
De acuerdo con la investigación, el inmueble fue objeto de una supuesta compraventa simulada y posteriormente transferido en distintas ocasiones. En 2018, una inmobiliaria habría adquirido el predio, aunque la familia de Guadalupe Chávez Ortiz sostiene que la mujer nunca firmó una venta ni autorizó operación alguna sobre su patrimonio.
La denuncia penal fue impulsada en 2019 por su nieta, luego de que se le informara que la propiedad ya no pertenecía legalmente a su abuela. A partir de entonces comenzó un largo proceso judicial para probar que los documentos utilizados no correspondían a la verdadera propietaria.

La investigación reveló una presunta red de documentos apócrifos
Durante la causa se incorporaron pruebas que apuntaban al uso de firma falsa, documentos apócrifos y una credencial del Instituto Nacional Electoral cuyos datos, fotografía y rúbrica no coincidían con los de Guadalupe Chávez Ortiz. También se analizaron trámites realizados en notarías del estado de Oaxaca sin la presencia de la dueña original.
Otro de los elementos clave fue que la mujer nunca cobró ningún cheque por la presunta venta del inmueble, incluido uno de 7 millones de pesos que figuraba dentro de la operación investigada. Para la defensa, estos elementos demostraron que la adulta mayor fue víctima de un esquema de despojo inmobiliario construido a partir de documentos falsificados.
Recuperó la escritura después de años de litigio
Después de varios años de juicio, las autoridades fallaron a favor de Guadalupe Chávez Ortiz. Entre abril y mayo de 2026, la mujer recibió finalmente la escritura pública de su casa a su nombre, lo que marcó el cierre de una larga disputa legal por la propiedad.
El caso fue considerado emblemático porque expuso una problemática cada vez más visible: el robo de inmuebles mediante documentos falsos, compraventas simuladas y trámites irregulares. Este tipo de maniobras suele afectar especialmente a personas mayores, familias con viviendas deshabitadas o propiedades cuyos títulos no están completamente regularizados.

El despojo inmobiliario, una problemática que afecta a familias
Organizaciones que acompañan a víctimas de estos casos advierten que el despojo inmobiliario no es un hecho aislado. Existen denuncias similares en municipios del Estado de México, como Ecatepec, Tecámac, Acolman y Zumpango, donde viviendas abandonadas o con documentación incompleta pueden convertirse en blanco de grupos dedicados a invadir y transferir propiedades de manera irregular.
Uno de los casos actualmente en litigio es el de una mujer de 86 años que también denunció el robo de su predio mediante una escritura falsa. Estas situaciones muestran la importancia de contar con títulos de propiedad en regla, conservar documentación actualizada y revisar periódicamente el estado legal de los inmuebles.
La importancia de tener la documentación de una vivienda en orden
El caso de Guadalupe Chávez Ortiz también dejó una advertencia para muchas familias: la falta de una cultura de regularización patrimonial puede abrir la puerta a fraudes y disputas judiciales prolongadas. Tener escrituras actualizadas, conservar comprobantes y verificar cualquier movimiento registral puede ser clave para proteger una vivienda.
Después de casi una década de lucha, la adulta mayor recuperó la propiedad que había sido adquirida con el fruto de su trabajo y que formaba parte del patrimonio familiar. Su historia se convirtió en un ejemplo de resistencia frente al despojo inmobiliario y en una señal de alerta sobre los riesgos de los documentos falsos en operaciones de compraventa.


















