
La inserción laboral de los jóvenes de sectores vulnerables está atravesada por una premisa que desafía uno de los supuestos más habituales del mercado de trabajo: el salario no siempre es el principal factor de decisión. Un estudio elaborado por el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) junto con la Fundación Empujar revela que la posibilidad de acceder a un empleo formal, capacitarse y construir una carrera laboral pesa más que una mejora inmediata en los ingresos para una gran parte de este segmento de la población.
El informe relevó las preferencias de 636 jóvenes de entre 18 y 26 años que participan en programas de formación orientados a facilitar su acceso al primer empleo formal. Entre los hallazgos más destacados, se observa que seis de cada diez encuestados prefieren un trabajo registrado con oportunidades de capacitación, aun cuando implique trasladarse hasta 90 minutos y cumplir horarios fijos, antes que aceptar un empleo informal ubicado cerca de sus hogares que pague un 15% más.
Empleo formal: el factor más valorado por los jóvenes
Los resultados ponen de manifiesto que, para muchos jóvenes, la estabilidad laboral y las posibilidades de desarrollo profesional tienen un valor tangible. De hecho, cuando una propuesta combina formalidad, instancias de capacitación, cercanía al lugar de residencia y cierta flexibilidad horaria, la adhesión es casi unánime frente a alternativas informales.

“Las decisiones no se explican solo por el salario”, señaló Victoria Anauati, investigadora de la Universidad Católica Argentina y autora del informe. Según explicó, los jóvenes priorizan la posibilidad de adquirir experiencia, desarrollar habilidades y construir una trayectoria laboral sostenible en el tiempo.
Capacitación y crecimiento profesional pesan más que un mejor sueldo
La experiencia de Cristopher Cruz, de 23 años y residente del barrio San Cayetano (González Catán), refleja esa tendencia. Desde hace un año trabaja en una empresa de servicios de información legal y financiera, donde brinda asistencia administrativa a abogados y contadores. Dos veces por semana realiza un trayecto de aproximadamente cuatro horas entre ida y vuelta para llegar a las oficinas ubicadas en la zona de Tribunales, en la Ciudad de Buenos Aires.
A pesar del tiempo de viaje, asegura que nunca dudó en aceptar la propuesta: “Era mi primer trabajo formal. Es una oportunidad”. Antes había realizado trabajos ocasionales como ayudante de albañil, herrero y en un taller textil. Hoy destaca especialmente las posibilidades de capacitación que le brinda su empleo actual. “Me ofrece cursos y oportunidades de crecimiento. Si uno cumple y se compromete, la empresa te ayuda a seguir avanzando”, sostiene.
Cuánto más debe pagar un empleo informal para resultar atractivo
Para identificar cuáles son los factores más valorados por los jóvenes, los investigadores diseñaron distintos escenarios laborales en los que variaban variables como acceso a capacitación, distancia al trabajo, flexibilidad horaria, formalidad y salario. Las conclusiones permiten dimensionar el peso de cada aspecto en la toma de decisiones:
- Extender el tiempo de viaje de media hora a una hora y media demanda una compensación salarial cercana al 15%.
- La ausencia de oportunidades de capacitación solo podría compensarse con una mejora salarial cercana al 20%.
- Un empleo informal necesita ofrecer un salario un 29% superior para resultar tan atractivo como uno formal.
- Un horario rígido requiere alrededor de un 18% adicional de remuneración para equiparar el atractivo de propuestas más flexibles.
La informalidad laboral sigue siendo un desafío para los sectores vulnerables
Desde la Fundación Empujar interpretan estos resultados como una evidencia de que los jóvenes están construyendo estrategias laborales con una mirada de largo plazo.

“No están pensando únicamente en resolver el presente. También están pensando en su futuro. Buscan experiencias que les permitan aprender, crecer y abrir nuevas puertas”, afirmó Florencia Segal, responsable de Desarrollo Institucional de la organización.
En un contexto en el que la informalidad continúa siendo una de las principales vías de ingreso al mercado laboral para gran parte de los jóvenes de sectores vulnerables, el estudio aporta un dato relevante para empresas, gobiernos y organizaciones sociales: el empleo registrado sigue siendo percibido como una herramienta de movilidad social y desarrollo personal.
Más allá de la remuneración inmediata, los jóvenes consultados valoran atributos asociados a el aprendizaje, la estabilidad y las oportunidades de crecimiento. En otras palabras, para muchos de ellos, conseguir un trabajo formal representa mucho más que cobrar un sueldo: significa la posibilidad de construir un proyecto laboral con perspectivas de futuro.




















