
Tras la salida de Eduardo Coudet, River dio un golpe de timón y anunció a Leonardo Ponzio como técnico interino para dar vuelta una situación compleja a nivel deportivo.
Sin candidatos firmes a la vista, el nombre de Ponzio aparece como un ídolo con espaldas para soportar la presión.
Con 17 títulos, no se puede discutir la chapa ganadora del León, que buscará transmitir un plantel golpeado el espíritu riverplatense para volver a ser.

Su conocimiento del plantel, su fuerte ascendencia dentro de River y el liderazgo que construyó durante su etapa como capitán aparecen como algunos de los argumentos que impulsaron su nombre.
El refuerzo que se volvió ídolo y capitán
Llegó a River en 2007 y, tras un paso por Europa, regresó para convertirse en una pieza fundamental del ciclo más exitoso de la institución.
Estuvo presente en la reconstrucción del equipo, en la obtención de títulos locales y en las históricas conquistas internacionales que marcaron la era de Marcelo Gallardo. Su voz en el vestuario y su capacidad para sostener al grupo lo convirtieron en una extensión del cuerpo técnico dentro del campo de juego.

El hombre que levantó copas, que condujo al equipo como capitán y que supo representar los valores del club vuelve a ocupar un lugar central. Ya no llevará la cinta en el brazo, pero sí la responsabilidad de conducir a un plantel que necesita reencontrarse con su mejor versión.
Como ya ocurrió dentro de la cancha, Leonardo Ponzio vuelve a responder cuando River lo necesita. Y para alguien que construyó su legado a partir de la entrega y el liderazgo, el desafío parece estar a la altura de su propia historia.














