
Con más de 20 artistas en escena, Flavio Mendoza estrenó en Puerto Madero su última creación, “El Príncipe Feliz, Corazón Dorado” en un nuevo espacio, La Cúpula. El punto de partida de esta aventura para el coreógrafo y creador de shows asombrosos fue viajar a China en familia (su equipo de trabajo) para mandar a construir la moderna carpa de circo que se instaló en el estacionamiento del Casino de Buenos Aires: un ambiente amplio y calefaccionado, con escenario redondo en el centro y, arriba, la cúpula en sí donde se proyectan las imágenes que complementan lo que ocurre en abajo: un espectacular domo de 360 grados construido sin columnas ni obstáculos visuales. Todo el techo posee un impactante sistema de proyección mapping de última generación que obliga al espectador a mirar tanto el escenario como hacia arriba.
Se trata de un proyecto ambicioso que deslumbra partiendo de una historia sencilla y conmovedora: el príncipe de un reino murió pero su espíritu se encuentra en la estatua que lo recuerda. Desde allí ve cómo su sucesor, antes su visir, hace abuso de poder y maltrata a la población. Así convence a una golondrina para que lo ayude a repartir entre sus pobladores los dones que tiene su estatua, y juntos salvan a la gente.
Gran impacto visual en La Cúpula
Pero para llevar a cabo más de dos horas de show (con un intervalo), Mendoza contó con un impresionante equipo que colaboró en la realización de un espectáculo inolvidable. Esto incluye música original, un vestuario maravilloso y las coreografías de Malena Cattalini, así como el diseño de maquillaje de Eliana Carletta y Mila Marzi. Por supuesto que los aspectos técnicos no sólo sorprenden sino que convierten al show en una situación inmersiva en la que el público no sólo es espectador sino que se encuentra dentro de la historia. ¡Hasta cae nieve!
Además, el imponente recinto cuenta con un escenario compuesto por 12 plataformas con movimiento dinámico. Un mecanismo tecnológico que permite transformar el espacio en cada escena y potenciar el impacto visual de la obra.
Caras conocidas detrás del maquillaje
Pero es el grandioso elenco que se incluye en esta puesta el responsable de dar vida a lo imaginado por Mendoza: cantantes, bailarines, acróbatas y talentosos artistas aéreos. Flavio también le dio la oportunidad a nuevos intérpretes, como ocurre en este caso con Alan Lez, quien fuera finalista de “La Voz Argentina”, el elegido para interpretar al Príncipe Feliz. Junto a él, Valen Podio encarna con dulzura a la golondrina, aportando no sólo actuación y una voz privilegiada, sino que se anima a sumar acrobacias aéreas.
Además, Joel y Brian Cazeneuve componen a los laderos del rey, encarnado por Fede Giacomantone, y le dan un toque de picardía a la propuesta.
Mención aparte merece el relator, quien abre y cierra el espectáculo y va llevando al público a través de la historia. Es nada menos que el insuperable Nacho Pérez Cortés, quien encarna a Dédalo y conquista al espectador con su histrionismo. Muchos lo recordarán por haberse convertido en el mismísimo Sandro en “Sandro, el gran show”. Con seguridad y una presencia destacada, sabe llevar la propuesta a buen término. Y por supuesto todos terminan aplaudiendo entusiasmados.

En resumen: esta es una oportunidad para que grandes y chicos se dejen llevar por la magia del show, y disfruten en cada minuto.



















