
Las aguas cálidas del Pacífico provocaron un fenómeno inusual en las playas del sur de California durante el verano de 2026: una presencia récord de mantarrayas cerca de la costa y un fuerte aumento de las picaduras. El fenómeno se registra en zonas como San Diego, Huntington Beach y Bolsa Chica, donde los socorristas reforzaron la vigilancia y las autoridades implementaron nuevas medidas de prevención.
Bolsa Chica State Beach y Huntington State Beach acumularon más de 3.100 incidentes en lo que va del año, aproximadamente el doble que en todo 2025. En San Diego, en tanto, los socorristas registraron más de 900 casos durante el primer semestre, la cifra más alta para ese período en cinco años.
Por qué aumentaron las mantarrayas en las playas
Uno de los principales factores detrás del fenómeno es el aumento de la temperatura del océano. Bryan R. Etnyre, superintendente de un parque estatal del norte del condado de Orange, explicó que el agua se mantuvo durante todo el invierno en torno a los 60 grados Fahrenheit, equivalentes a unos 15 °C o 16 °C.

A esta situación se suma una ola de calor marina frente a la costa del Pacífico que, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), representa uno de los períodos más extensos de temperaturas elevadas registrados en las aguas costeras de la región.
Además, en junio se confirmó la formación de un fenómeno de El Niño que podría alcanzar una intensidad excepcional. El aumento de las temperaturas favorece la presencia de mantarrayas redondas en aguas poco profundas.
Chris Lowe, director del Shark Lab de la Universidad Estatal de California en Long Beach, también señaló la disminución de algunos de sus depredadores naturales, entre ellos tiburones, leones marinos y meros gigantes.
Por qué las mantarrayas se acercan a la costa
Las mantarrayas redondas habitan en el Pacífico desde Panamá hasta el sur de California. Durante los períodos cálidos se desplazan hacia aguas poco profundas en busca de alimento y condiciones favorables para reproducirse.
Las hembras buscan sectores de mayor temperatura, mientras que los machos presentan una mayor actividad metabólica durante el verano y se acercan al fondo arenoso para alimentarse de invertebrados.
En algunas zonas, como Seal Beach, las concentraciones son especialmente elevadas debido a la presencia de agua cálida proveniente de una planta eléctrica. El lugar llegó a ser conocido como “ray bay” por la enorme cantidad de ejemplares que pueden encontrarse allí.
Qué hacer ante una picadura de mantarraya
Las picaduras suelen producirse cuando una persona pisa accidentalmente una raya. Como mecanismo defensivo, el animal levanta la cola y puede clavar su aguijón venenoso, provocando dolor intenso y una herida que puede sangrar.
El tratamiento habitual aplicado por los socorristas consiste en sumergir la zona afectada en agua caliente, a una temperatura que el paciente pueda tolerar. El calor ayuda a aliviar el dolor causado por el veneno.
Sin embargo, es importante consultar a un médico si el enrojecimiento o la inflamación persisten durante más de cuatro o cinco días. En esos casos puede existir una infección o incluso un fragmento de aguijón retenido.
La técnica para evitar las picaduras
La principal recomendación de los socorristas para los bañistas es utilizar el denominado “arrastre de pies”. En lugar de caminar normalmente dentro del agua, se deben deslizar las plantas de los pies sobre la arena.
Esta técnica permite advertir a las mantarrayas de la presencia humana y les da tiempo para alejarse antes de que puedan sentirse amenazadas.

Las autoridades también reforzaron la vigilancia en los sectores con mayor cantidad de incidentes. Algunas playas utilizan aplicaciones móviles para alertar a los bañistas cuando se registra una concentración elevada de picaduras.
Mientras tanto, investigadores estudian nuevas formas de reducir los encuentros entre personas y mantarrayas sin alterar el ecosistema. En Seal Beach, por ejemplo, especialistas llegaron a capturar alrededor de 200 ejemplares con una red, recortarles las púas y devolverlos posteriormente al mar.
El objetivo es disminuir los accidentes sin perjudicar a una especie que cumple una función importante en el ecosistema costero, ya que al alimentarse remueve y airea los sedimentos del fondo marino.

















