Una forma distinta de disfrutar Retiro: el restaurante que reúne buena comida con un toque cultural
Un plan diferente: visitar el Museo Nacional Ferroviario y completar la experiencia con un almuerzo en este lugar, donde conviven clásicos de bodegón y platos contemporáneos en un entorno único.

Retiro, este barrio porteño con tanta tradición, suma una propuesta original para aquellos que buscan combinar cultura y gastronomía en un mismo plan.
Se trata de Chuchú, un restaurante que funciona dentro del Museo Nacional Ferroviario, a solo una cuadra de la estación de tren, sobre Avenida del Libertador 405.
Este lugar abre todos los días, de 12 a 15, con exclusividad al mediodía y cuenta también con estacionamiento dentro del predio, para comodidad de sus clientes.

Una experiencia gastronómica distinta
La propuesta apunta a una experiencia distinta: recorrer el museo, con su colección de piezas históricas y vagones presidenciales -algunos visibles incluso desde el salón- y completar la visita con un almuerzo relajado, antes o después del paseo.
También la carta combina el típico espíritu del bodegón, pero con toques contemporáneos. Por ejemplo, una de las entradas es la focaccia con giardiniera, puerro al rescoldo con vinagreta de almendras, zucchini a la parrilla con chimichurri, polenta frita con jamón serrano y gremolata, además de rabas con alioli de su tinta y carpaccio de lomo con tapenade.
A su vez, conviven platos principales como clásicos argentinos: la milanesa de pollo o el bife de chorizo, lomo a la pimienta, trucha con manteca negra y alcaparras, para nombrar algunos de ellos, así como otras alternativas de parrilla.
Hay una sección de pastas -con spaghetti al pesto, ñoquis de berenjena, rigatoni rellenos de langostinos y lasaña de ragú de asado- y otra de sándwiches, donde sobresalen la ciabatta de berenjena parmigiana y la hamburguesa de asado con provoleta.
Como detalle distintivo, las papas fritas pueden pedirse finas o gruesas, acompañadas de guarniciones clásicas. Para el cierre, no faltan postres tradicionales como flan con dulce de leche, mousse de chocolate, tarta de manzana o cheesecake, junto a una completa carta de vinos. Por ahora, una excusa perfecta para redescubrir Retiro al mediodía.



















