
La provincia de Santa Fe consolida el avance de una de las obras de infraestructura más emblemáticas y esperadas de los últimos años. El nuevo puente que conectará de manera directa las ciudades de Santa Fe y Santo Tomé alcanzó un 55% de ejecución general y ya se posiciona como el puente en construcción más extenso de la Argentina, con una longitud total de 1.324 metros.
La obra busca dar respuesta a una histórica problemática para miles de vecinos de ambas ciudades: la congestión del tránsito en uno de los corredores metropolitanos más importantes de la región. Una vez finalizada, la nueva conexión permitirá mejorar la circulación y reforzar la seguridad vial para unos 40.000 vehículos que diariamente atraviesan este sector del área metropolitana santafesina.

El proyecto representa una inversión de 40.000 millones de pesos y es financiado y ejecutado íntegramente por el Gobierno de Santa Fe, a través de la Dirección Provincial de Vialidad. Desde la administración provincial destacan que se trata de una intervención estratégica asumida con recursos propios para saldar una histórica demanda de infraestructura en la región. Según las estimaciones oficiales, el puente estaría concluido entre marzo y abril de 2027.
Avance del puente Santa Fe-Santo Tomé: una obra clave para la conectividad regional
En los últimos días, además, las condiciones hidrológicas jugaron a favor de la obra. La marcada bajante del río Salado permitió reactivar las tareas de pilotaje en el cauce activo, uno de los desafíos de ingeniería más complejos de todo el proyecto. Se trata de un frente de trabajo clave para completar los sectores pendientes de la estructura y sostener los plazos previstos para la ejecución.
Cómo avanzan las fundaciones y estructuras del nuevo puente
Los números muestran un importante grado de desarrollo en la infraestructura de soporte, donde varios componentes ya rozan el 95% de ejecución.

En materia de fundaciones, se construyeron 131 de los 136 pilotes previstos y 130 de las 136 columnas necesarias para sostener la estructura. También fueron completados 40 de los 42 cabezales proyectados, permitiendo finalizar 40 pilas de sustentación. Los elementos aún pendientes se concentran exclusivamente en el sector correspondiente al cauce activo del río.
Este nivel de avance resulta fundamental para garantizar la estabilidad de una obra que se convertirá en una de las más relevantes del país en materia de infraestructura vial.
Obras en el río Salado: el desafío técnico más importante del proyecto
El avance también es significativo en la superestructura. Hasta el momento se fabricaron 144 de las 215 vigas previstas para el viaducto y ya fueron montadas 140, lo que permitió completar 28 vanos. Paralelamente, el tendido de prelosas alcanzó 27 vanos, mientras que se hormigonaron 23 de los 43 tableros que conformarán la traza definitiva.
La intervención sobre el río Salado continúa siendo uno de los aspectos más complejos desde el punto de vista de la ingeniería. La reactivación de los trabajos en el cauce activo gracias a la bajante del río permitirá acelerar los tiempos de ejecución y acercar la obra a sus objetivos previstos.

Los trabajos reflejan la magnitud técnica de una infraestructura que transformará de manera sustancial la movilidad metropolitana una vez habilitada.
Inversión pública y obras estratégicas en el departamento Capital
La construcción del nuevo puente Santa Fe-Santo Tomé forma parte de un programa más amplio de inversión pública que la provincia desarrolla en el departamento Capital.
Entre los proyectos en marcha se destacan la modernización de la pista sintética del Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CARD), Pedro Candioti, que será una de las sedes de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026; la construcción de la Unidad Penitenciaria Nº 9 en Recreo, con capacidad para 891 internos; y la edificación de nuevas estaciones policiales en puntos estratégicos como Parque Garay, Parque Federal y bulevar French.
El nuevo enlace vial aparece como una de las piezas centrales de una estrategia destinada a fortalecer la infraestructura regional y mejorar la calidad de vida de miles de santafesinos. El desafío ahora será completar los trabajos pendientes sobre el río para que, dentro de menos de dos años, la conexión entre Santa Fe y Santo Tomé deje de ser una promesa y se convierta en una realidad largamente esperada.





















