
La Peregrinación Juvenil a Pie a Luján volverá a movilizar a miles de personas durante el sábado 3 y el domingo 4 de octubre de 2026. Bajo el lema “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”, los peregrinos unirán el Santuario de San Cayetano, en Liniers, con la Basílica de Nuestra Señora de Luján.
El recorrido tradicional tiene aproximadamente 60 kilómetros y atraviesa distintas localidades del oeste bonaerense. Por ese motivo, además de la motivación religiosa, resulta fundamental contar con preparación física, ropa adecuada y una mochila liviana.
Cómo prepararse para la Peregrinación a Luján 2026
Durante los días previos se recomienda realizar caminatas progresivas, descansar correctamente y mantener una buena hidratación. Antes de salir, también es importante consumir un desayuno completo.
Uno de los consejos fundamentales es no estrenar zapatillas el día de la peregrinación. El calzado nuevo puede provocar roces, ampollas y dolores después de varias horas. Lo ideal es utilizar zapatillas cómodas, medias sin costuras y llevar uno o dos pares de repuesto.

Las personas que tengan alguna condición médica deben consultar previamente con un profesional, llevar su medicación habitual e informar a sus acompañantes sobre cualquier antecedente de salud.
Qué llevar en la mochila para caminar hasta Luján
La mochila debe ser pequeña, resistente y liviana. Cargar objetos innecesarios puede aumentar el agotamiento durante el trayecto.
Entre los elementos indispensables se encuentran:
- Documento y dinero en efectivo.
- Agua y alimentos livianos.
- Protector solar y gorra.
- Ropa de abrigo e impermeable.
- Medias de repuesto y curitas.
- Celular cargado y batería portátil.
- Medicación personal, en caso de necesitarla.
Durante el recorrido es necesario beber agua con frecuencia, comer pequeñas porciones y mantener un ritmo constante. Ante mareos, dolores intensos o agotamiento extremo, se debe detener la marcha y acudir a los puestos de asistencia.
Una peregrinación que nació en 1975
La primera Peregrinación Juvenil a Luján se realizó el 25 de octubre de 1975, en medio de un clima político y social marcado por la violencia. Cerca de 30.000 jóvenes caminaron desde Liniers bajo el lema “La juventud peregrina a Luján por la patria”.

La organización de aquella jornada era muy diferente a la actual. No existía el amplio dispositivo sanitario de los últimos años y gran parte de la asistencia era ofrecida espontáneamente por parroquias, vecinos y comunidades ubicadas a lo largo del camino.
Sin embargo, las peregrinaciones al santuario son anteriores. En 1871 se realizó la Primera Peregrinación General de los Católicos, mientras que en 1893 el sacerdote Federico Grote encabezó una caminata desde Flores junto con cientos de trabajadores.
El misterio de la carreta que no pudo avanzar
La devoción por la Virgen de Luján se remonta a 1630, cuando el hacendado portugués Antonio Farías de Sá encargó desde Brasil una imagen de la Inmaculada Concepción.
La figura llegó al puerto de Buenos Aires y fue colocada en una carreta rumbo a Sumampa. Al detenerse cerca del río Luján, los bueyes no pudieron continuar avanzando. Los viajeros bajaron uno de los cajones, pero la carreta permaneció inmóvil.

Cuando retiraron el cajón que contenía la imagen de la Inmaculada Concepción, los animales pudieron moverse con normalidad. El episodio fue interpretado como una señal: la Virgen deseaba permanecer en aquel lugar. Así comenzó una devoción que, con el paso de los años, se extendió por todo el país.
La pequeña imagen está realizada en terracota o barro cocido. Debido a su fragilidad, en 1904 fue protegida con una coraza de plata y actualmente permanece dentro del santuario para asegurar su conservación.
La historia de la imponente Basílica de Luján
La piedra fundamental de la actual Basílica fue colocada en 1887 y las obras comenzaron formalmente en 1890. El proyecto fue impulsado por el sacerdote Jorge María Salvaire y estuvo a cargo del arquitecto francés Uldéric Courtois.
El templo fue inaugurado en 1910, aunque las torres todavía no estaban terminadas. La construcción se completó en 1935. Sus dos torres alcanzan los 106 metros de altura y su arquitectura neogótica está inspirada en las grandes catedrales medievales francesas.
Para los peregrinos, llegar hasta sus puertas representa mucho más que completar una extensa caminata. Es el final de un camino atravesado por el cansancio, las promesas y los agradecimientos. Una tradición que une a generaciones y mantiene viva una historia de fe iniciada hace casi 400 años.


















