¿Por qué La Plata se llamó Eva Perón?: el secreto histórico de la ciudad de las diagonales que seguro desconocías
El trasfondo político y simbólico de ese cambio revela una historia sorprendente que conecta urbanismo, poder y memoria en la Argentina.

La Plata es conocida en todo el país por su trazado perfecto, sus diagonales y su condición de ciudad planificada. Sin embargo, detrás de esa imagen ordenada y racional, la capital bonaerense guarda un episodio poco recordado que la vinculó de manera directa con una de las figuras más influyentes del siglo XX argentino. Durante tres años, La Plata dejó de llamarse así y adoptó oficialmente el nombre de Eva Perón. ¿Cómo ocurrió y por qué fue revertido? La respuesta revela mucho más que un simple cambio de nombre.
El origen de La Plata: un proyecto urbano sin precedentes
La historia de La Plata comienza en un contexto político clave. En 1880, la ciudad de Buenos Aires fue federalizada y dejó de pertenecer a la provincia homónima. Ante esa situación, el entonces gobernador Dardo Rocha impulsó la creación de una nueva capital provincial desde cero. Así nació La Plata, fundada oficialmente el 19 de noviembre de 1882.

Desde el inicio, la ciudad fue concebida como un experimento urbano moderno. Su diseño respondió a principios higienistas y positivistas, con un trazado en damero atravesado por diagonales, plazas cada seis cuadras y una infraestructura adelantada para su tiempo. Contó con iluminación eléctrica temprana, un puerto propio y edificios monumentales destinados al poder político, judicial y educativo.
La Plata no solo fue una capital administrativa: también se pensó como un símbolo de progreso, ciencia y educación. La creación de la Universidad Nacional de La Plata, a comienzos del siglo XX, consolidó ese perfil académico que aún hoy define a la ciudad.
Eva Perón: ¿cuándo y por qué se le cambió el nombre a la ciudad bonaerense?
El cambio de nombre ocurrió en 1952, en uno de los momentos más intensos de la historia política argentina. Ese año murió Eva Duarte de Perón, figura central del peronismo y referente social para millones de personas. Pocas semanas después de su fallecimiento, el Congreso sancionó una ley que dispuso que la ciudad de La Plata pasara a llamarse Ciudad Eva Perón.
La medida se inscribió en un contexto de fuerte identificación simbólica con el liderazgo de Eva Perón. No se trató de un caso aislado: durante esos años, múltiples espacios públicos, instituciones y localidades adoptaron su nombre como homenaje.

Durante el período 1952–1955, todos los documentos oficiales, mapas y registros administrativos utilizaron la denominación Eva Perón. Sin embargo, el nombre tuvo una vigencia breve. Tras el derrocamiento de Juan Domingo Perón en septiembre de 1955, la autodenominada Revolución Libertadora derogó las normativas vinculadas al peronismo, incluyendo los cambios toponímicos.
Así, La Plata recuperó su nombre original, que mantiene hasta la actualidad. El episodio quedó relegado a los libros de historia y a la memoria de quienes vivieron aquellos años, convirtiéndose en uno de los datos más llamativos de la ciudad de las diagonales.
Argentina: las provincias que pasaron por cambios de nombre
El caso de La Plata no fue único. De hecho, Argentina tiene varios antecedentes de provincias y territorios que modificaron su nombre según el clima político de cada época.
Uno de los ejemplos más claros es La Pampa, que en 1952 fue rebautizada como Provincia Eva Perón, coincidiendo con el mismo homenaje que recibió la capital bonaerense. Tras 1955, recuperó su nombre histórico.

Algo similar ocurrió con Chaco, que durante el segundo gobierno peronista pasó a llamarse Provincia Presidente Perón. También en este caso, el cambio fue revertido luego del golpe de Estado.
Estos episodios muestran cómo la historia argentina quedó marcada por disputas simbólicas que trascendieron lo político y alcanzaron la geografía misma. Los nombres de ciudades y provincias no solo identifican un lugar: también reflejan proyectos de país, liderazgos y momentos de alta intensidad histórica.
Hoy, La Plata vuelve a ser La Plata. Pero saber que alguna vez fue Eva Perón permite mirar la ciudad con otros ojos: no solo como una obra maestra del urbanismo, sino también como un escenario vivo de la historia Argentina, donde incluso el nombre de sus calles y ciudades cuenta secretos que vale la pena redescubrir.

















