Histórico show: así se presentó el Indio Solari con Los Redondos en Cemento

Los Redondos presentaron Gulp! en Cemento y dejaron una de las postales más recordadas del rock argentino. Aquel show del Indio Solari en el mítico templo del under marcó una época y consolidó la leyenda ricotera.

El Indio en Cemento, plena presentación oficial de GULP
El Indio en Cemento, plena presentación oficial de GULP Foto: cementoenfotos
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Hubo noches que no solo quedaron en la memoria del rock argentino: se volvieron parte de su mitología. Una de ellas fue la presentación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en Cemento, cuando el grupo encabezado por el Indio Solari llevó a uno de los templos del under porteño una mezcla explosiva de teatro, electricidad, oscuridad poética y una libertad escénica que en los años 80 todavía estaba buscando su lenguaje definitivo. Esa fecha no fue un recital más: fue una postal clave de una época en la que Cemento ya empezaba a consolidarse como el gran laboratorio cultural del posdictadura, apenas semanas después de su inauguración en junio de 1985.

Para entonces, Los Redondos ya no eran solo una banda de culto del circuito alternativo. Gulp!, su álbum debut, había sido grabado entre noviembre y diciembre de 1984 y publicado en 1985 por Wormo, con canciones que luego se volverían indispensables dentro de la historia del rock nacional, como “La bestia pop”, “Superlógico” y “Criminal Mambo”. La presentación en Cemento del 23 de agosto de 1985 quedó registrada como la presentación oficial de ese disco, con un repertorio amplio y un clima artístico que excedía la lógica del recital tradicional.

Indio Solari en Cemento: cómo fue la histórica presentación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en 1985

La noche de Cemento tuvo todos los ingredientes que con el tiempo harían de Los Redondos una leyenda: mística, desborde, invitados, personajes y canciones en estado salvaje. Según el registro de setlist, aquella presentación del 23 de agosto de 1985 incluyó temas de Gulp! y otras composiciones que todavía orbitaban entre el vivo, el rumor y el culto ricotero. Sonaron, entre otras, “Barbazul versus el amor letal”, “El infierno está encantador esta noche”, “La bestia pop”, “Yo no me caí del cielo”, “Superlógico” y “Criminal Mambo”.

Los Redondos en Cemento

Pero lo que volvió singular a ese show no fue solo la lista de canciones. Cemento, inaugurado ese mismo invierno por Omar Chabán y Katja Alemann, había nacido como un espacio híbrido entre discoteca, teatro under y refugio artístico, y por eso el universo redondo encontró allí un territorio ideal. El lugar todavía olía a novedad, a obra incompleta y a libertad cultural en plena apertura democrática; justamente por eso, la banda encajó con naturalidad en ese escenario de paredes ásperas y estética marginal que después sería sinónimo de resistencia rockera.

La puesta también dejó marcas de esa identidad expandida que siempre acompañó a la banda. En el registro de aquella fecha aparecen participaciones de Claudia Puyó, Laura Hatton y Alfredo Rosso, un dato que ayuda a comprender que el recital funcionaba más como una experiencia escénica colectiva que como una simple sucesión de temas. El Indio Solari, lejos del perfil hermético que consolidaría años más tarde, ya encarnaba una presencia magnética: no necesitaba estadios ni gigantismo, porque en lugares como Cemento alcanzaba con la voz, los gestos y la tensión poética para dominar la escena.

la presentación oficial del primer álbum de Los Redondos titulado "Gulp!" y que ocurrió el día 23 de agosto de 1985 Foto: cementoenfotos

En perspectiva, aquella noche fue mucho más que una presentación de disco. Fue la confirmación de que Los Redondos podían convertir el under en una ceremonia. Todavía faltaban varios capítulos decisivos de su historia, pero el ADN ya estaba ahí: independencia, misterio, crudeza y una relación distinta con el público, menos basada en la industria y más ligada al boca en boca, la épica y la fidelidad de tribu.

Fito Páez y su encuentro bisagra con el Indio Solari en Cemento

A fines de los años 80, Cemento seguía siendo un punto de cruce decisivo para la escena argentina. Allí no solo se veían bandas: se encontraban generaciones, estilos y personalidades que estaban redefiniendo el rock nacional. En ese contexto se ubica la anécdota que Fito Páez recordó décadas después sobre su único encuentro cara a cara con el Indio Solari, ocurrido en los camarines de Cemento hacia finales de 1988. Según relató el músico rosarino, Solari lo interpeló por una canción que consideraba “maltratada” públicamente y lo hizo con una mezcla de dureza y afecto que Fito describió como la precisión de un “hermano mayor”.

La escena es reveladora por varios motivos. Primero, porque muestra a un Indio Solari atento al detalle artístico, con una sensibilidad crítica que excedía su propia obra. Segundo, porque confirma el peso simbólico de Cemento como lugar donde las conversaciones importantes del rock argentino podían suceder lejos de los grandes flashes, en un camarín, en un pasillo o después de un show. Y tercero, porque ilumina una faceta poco contada del vínculo entre dos nombres enormes de la música nacional: no la del enfrentamiento de públicos o estéticas, sino la del reconocimiento entre artistas que supieron marcar una época desde lugares muy distintos.

La banda tocó allí en varias oportunidades Foto: cementoenfotos

Ese episodio también ayuda a leer mejor qué representaba Cemento: una usina donde no solo se tocaba, sino donde se discutía arte, se intercambiaban ideas y se modelaban trayectorias. En una Argentina que todavía reorganizaba su vida cultural después de la dictadura, ese tipo de encuentros valían oro. No se trataba únicamente del recital de moda, sino del espacio donde el rock argentino se pensaba a sí mismo.

“Criminal Mambo”: cómo fue la memorable presentación que unió a Luca Prodan con Los Redondos

Si la presentación de 1985 consolidó a Los Redondos en Cemento, hubo otra noche en ese mismo escenario que amplificó su leyenda: la del 23 de mayo de 1987, cuando Luca Prodan subió a cantar “Criminal Mambo” junto al Indio Solari. La canción ya formaba parte de Gulp!, pero esa versión en vivo terminó convirtiéndose en uno de los documentos más celebrados del rock argentino por lo improbable y por lo simbólico del cruce.

Lejos de ser un hecho aislado, el encuentro tenía un detrás de escena previo. Distintas reconstrucciones periodísticas señalan que Luca ya había compartido universo con Patricio Rey antes de 1987: incluso llegó a reemplazar al Indio en un festival de 1983 y ensayó canciones como “Nene nena”, “Mejor no hablar de ciertas cosas” y “Criminal Mambo”. Por eso, cuando apareció en Cemento para sumarse al show, no fue solo una irrupción espectacular: fue la culminación visible de una relación de curiosidad, cercanía y respeto artístico entre dos mundos esenciales del under argentino.

Indio Solari y Luca Prodan Foto: Archivo

Los testimonios sobre aquel momento coinciden en algo: nadie lo vivió como una invasión, sino como parte de la lógica abierta y experimental de la época. El propio relato del entorno redondo rescató que la banda no se incomodó y que esa clase de episodios formaban parte de la intensidad nocturna de esos años. En otras palabras, Cemento era precisamente eso: el lugar donde podía pasar lo impensado. Y pasó. Luca e Indio, dos voces irrepetibles, compartieron micrófono en una versión furiosa de “Criminal Mambo” que todavía hoy circula como un tesoro para coleccionistas y fanáticos.

Con el tiempo, esa escena terminó adquiriendo una dimensión mayor. Porque no solo unió a Los Redondos con Sumo en el imaginario del rock nacional: también dejó un testimonio del espíritu irrepetible de Cemento, ese espacio donde la historia no siempre se anunciaba de antemano, pero ocurría igual. Y cuando ocurría, se volvía eterna.