La tragedia del tranvía que cayó al Riachuelo: una mañana de niebla, 56 muertos y un misterio que marcó a Buenos Aires

Una mañana de invierno, el tranvía 105 salió desde Temperley rumbo a Constitución cargado de obreros. Minutos después, el vehículo se precipitó al Riachuelo desde el Puente Bosch y dejó una de las tragedias más impactantes del transporte argentino.

Minutos después, el vehículo se precipitó al Riachuelo desde el Puente Bosch
Minutos después, el vehículo se precipitó al Riachuelo desde el Puente Bosch Foto: Archivo
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A las 6.23 de la mañana del sábado 12 de julio de 1930, Buenos Aires todavía estaba envuelta en una niebla espesa. Era invierno, lloviznaba y cientos de obreros viajaban hacia sus trabajos en fábricas, frigoríficos y talleres. En ese contexto, un tranvía de la línea 105, identificado como interno 75, avanzaba desde Temperley hacia Plaza Constitución cuando ingresó al Puente Bosch, sobre el Riachuelo. El puente estaba levantado para permitir el paso de una embarcación y el vehículo, sin poder detenerse a tiempo, cayó al agua. La tragedia dejó 56 muertos, aunque algunas versiones históricas elevan la cifra a 58, y apenas cuatro sobrevivientes.

El accidente quedó en la memoria popular como una de las peores catástrofes del transporte argentino. No fue solamente un hecho vial: fue también una postal dolorosa de la Argentina de 1930, atravesada por desigualdad social, trabajo precarizado, inmigración obrera y una crisis política que, dos meses después, terminaría con el golpe de Estado contra Hipólito Yrigoyen.

El “tranvía obrero” que viajaba lleno hacia la Capital

El tranvía había partido desde Temperley alrededor de las cinco de la mañana y llevaba a decenas de pasajeros que buscaban llegar a tiempo a sus empleos. Muchos eran trabajadores del sur del Gran Buenos Aires y de la zona industrial de Barracas y Avellaneda. Por eso, con el tiempo, se lo recordó como el “tranvía obrero”: una formación cotidiana, cargada de historias anónimas, que se convirtió en símbolo de una tragedia colectiva.

El accidente dejó una de las tragedias más impactantes del transporte argentino
El accidente dejó una de las tragedias más impactantes del transporte argentino Foto: Archivo

La unidad pertenecía a la Compañía de Tranvías Eléctricos del Sur. Era un modelo Brill 21E, fabricado en Estados Unidos en 1913, con capacidad para 36 pasajeros sentados y 22 parados. Sin embargo, esa mañana viajaba colmado. El conductor era Juan Vescio, un motorman italiano de 31 años que llevaba poco tiempo trabajando solo al frente de la unidad. A su lado iba el guarda, Ángel Rodríguez. Ambos murieron en el accidente.

La señal roja, la alarma y la falla que lo cambió todo

El Puente Bosch, inaugurado en 1908, era una estructura levadiza que conectaba Avellaneda con la Ciudad de Buenos Aires y permitía el paso sobre el Riachuelo. Aquella mañana, el tramo central estaba levantado para que cruzara una lancha petrolera. Como indicaban los protocolos, se activaron las señales: luz roja y alarma sonora. Pero entre la niebla, la velocidad y la falla mecánica, el tranvía siguió su marcha.

La tragedia del tranvía que cayó al Riachuelo
La tragedia del tranvía que cayó al Riachuelo Foto: Archivo

La investigación judicial determinó después que el problema principal estuvo en el sistema de frenos. Según las pericias, la manivela se habría trabado por desgaste, lo que impidió reducir la velocidad a tiempo. La Justicia apuntó contra la empresa por la falta de mantenimiento y también mencionó la ausencia de controles estatales adecuados, aunque no hubo condenas penales ni personas presas por la tragedia.

El Riachuelo se convirtió en una trampa mortal

Cuando el tranvía cayó, el impacto fue brutal. Algunos pasajeros que viajaban en los estribos lograron arrojarse antes de que la unidad se desplomara. Otros quedaron atrapados dentro del vehículo, bajo las aguas oscuras del Riachuelo. Vecinos, trabajadores, policías, bomberos y buzos de Prefectura participaron del rescate, pero ya era demasiado tarde para la mayoría.

Entre los pocos sobrevivientes estuvo Remigio Benadasi, un obrero italiano de 56 años que logró salir del vehículo sin saber nadar. También sobrevivió una mujer identificada como Gabina Carrera o Carrara, según distintas crónicas de época. Sus testimonios ayudaron a reconstruir el horror de esos segundos: el avance imparable, la caída, el agua helada y el silencio posterior.

El drama social detrás de cada víctima

La tragedia golpeó especialmente a familias trabajadoras. Muchos de los fallecidos eran sostén de hogar, obreros que viajaban con frío y sueño para cumplir jornadas extensas. Esa dimensión social quedó inmortalizada por la prensa de la época, especialmente por la crónica de Raúl González Tuñón para el diario Crítica, que narró el caso de Leonardo Puma, un chico de 14 años hallado con un sándwich de milanesa en el bolsillo.

Una mañana de invierno, el tranvía 105 salió desde Temperley rumbo a Constitución cargado de obreros
Una mañana de invierno, el tranvía 105 salió desde Temperley rumbo a Constitución cargado de obreros Foto: Archivo

Ese detalle convirtió al accidente en algo más que una noticia policial: fue una imagen descarnada de la pobreza urbana, del trabajo infantil y de la fragilidad de miles de familias que dependían de un transporte público que no siempre ofrecía garantías de seguridad.

Una tragedia opacada por el golpe de 1930

El accidente ocurrió en un año bisagra para la Argentina. El 6 de septiembre de 1930, menos de dos meses después, el general José Félix Uriburu derrocó a Hipólito Yrigoyen en el primer golpe militar exitoso del siglo XX argentino. Ese quiebre institucional desplazó de la agenda pública el reclamo de justicia de las familias del Riachuelo.

Las indemnizaciones tardaron años en llegar y, para muchos familiares, nunca compensaron la pérdida ni la falta de responsables penales. La tragedia del tranvía quedó así atrapada entre dos silencios: el del río, que se llevó decenas de vidas, y el de una Argentina que pronto entraría en una etapa de violencia política e inestabilidad democrática.

Por qué la tragedia del Riachuelo sigue impactando casi un siglo después

A 96 años del accidente, la caída del tranvía al Riachuelo sigue estremeciendo porque combina todos los elementos de una tragedia histórica: una mañana cerrada por la niebla, un puente levantado, un vehículo repleto de trabajadores, una falla evitable y una cadena de controles que no funcionó.

Pero también conmueve porque habla de personas comunes. Obreros, inmigrantes, jóvenes y familias que salieron de sus casas antes del amanecer y nunca llegaron a destino. Por eso, cada aniversario vuelve a instalar una pregunta incómoda: cuántas tragedias argentinas pudieron evitarse si la seguridad, el mantenimiento y la responsabilidad hubieran estado por encima de la rutina y la negligencia.