
En el sur de la Ciudad de Buenos Aires, entre avenidas, estaciones, complejos habitacionales y una identidad barrial profundamente arraigada, existe una historia que conecta a Villa Soldati y Villa Lugano con Suiza. No se trata solo de una coincidencia de nombres ni de un dato pintoresco perdido en los archivos: detrás de estos barrios aparece la figura de José Francisco Soldati, un inmigrante suizo que dejó una huella decisiva en una zona que, a comienzos del siglo XX, todavía estaba marcada por terrenos bajos, bañados, chacras y grandes extensiones casi despobladas.
Un empresario suizo que imaginó un nuevo sur porteño
José Ferdinando Francisco Soldati, también mencionado como Giuseppe Soldati en fuentes suizas, nació en Neggio, cantón del Tesino, una región de habla italiana ubicada cerca de Lugano, Suiza. Llegó a la Argentina después de una experiencia previa en Estados Unidos y desarrolló una intensa actividad empresarial en Buenos Aires. Según Swissinfo y el Gobierno del Tesino, Soldati invirtió en tierras, negocios y proyectos urbanos que terminaron vinculándolo directamente con la fundación de Villa Lugano y Villa Soldati.

La historia cobra fuerza porque Soldati no fue simplemente un comprador de terrenos. Fue parte de una generación de inmigrantes europeos que, con visión comercial y sentido de oportunidad, detectaron el valor futuro de zonas periféricas de Buenos Aires. En aquellos años, el ferrocarril era mucho más que un medio de transporte: era una promesa de progreso, poblamiento y valorización de la tierra.
Villa Lugano: el homenaje argentino a una ciudad suiza
El nombre Villa Lugano nació como un homenaje directo a la ciudad suiza de Lugano, asociada al paisaje del Tesino y al origen afectivo del fundador. El barrio fue fundado el 18 de octubre de 1908, fecha vinculada al primer remate de tierras impulsado por Soldati.
En ese momento, la zona no tenía el aspecto urbano que se conoce hoy. Según registros históricos barriales, Soldati adquirió terrenos en las inmediaciones de las actuales calles Murguiondo y Avenida Riestra, los subdividió y promovió la llegada de nuevos habitantes mediante facilidades de pago, préstamos para edificar y descuentos para empleados y obreros del ferrocarril.

Ese dato es clave: Villa Lugano nació alrededor de una estrategia de urbanización ligada al tren. La estación ferroviaria no solo facilitaba el movimiento de personas, sino que también impulsaba el crecimiento de casas, comercios, caminos y servicios. De hecho, distintas fuentes barriales señalan que Soldati colaboró económicamente con la construcción de la estación y con la urbanización inicial del área.
De los bañados a los barrios: la transformación de Villa Soldati
El vínculo con Villa Soldati también nace de la misma matriz histórica: tierra, inmigración, ferrocarril y urbanización. El Gobierno del cantón del Tesino señala que Giuseppe Soldati invirtió parte de su patrimonio en los terrenos que luego darían origen a dos barrios importantes de la capital argentina: Villa Lugano y Villa Soldati, ambos vinculados a desarrollos iniciados en 1908.

Villa Soldati, como Villa Lugano, debe entenderse dentro de un proceso mayor de expansión de Buenos Aires hacia el sudoeste. Eran zonas consideradas lejanas, poco integradas al centro y atravesadas por dificultades propias del terreno. Sin embargo, la llegada del transporte, la subdivisión de tierras y la instalación gradual de familias obreras fueron cambiando la fisonomía del lugar.
Con el tiempo, ambos barrios pasaron a integrar una parte fundamental de la identidad de la Comuna 8, junto con Villa Riachuelo. Villa Lugano es actualmente uno de los barrios más grandes de la Ciudad y forma parte de una zona atravesada por complejos habitacionales, clubes, espacios verdes, estaciones, autopistas y una fuerte cultura vecinal.
La huella suiza que todavía se puede leer en el mapa
El lazo con Suiza no está únicamente en el apellido Soldati o en el nombre Lugano. También aparece en la trayectoria de la inmigración tesinesa en la Argentina. Swissinfo destaca que la comunidad proveniente del Tesino tuvo presencia en distintas regiones del país, con aportes en actividades agrícolas, vitivinícolas y comerciales.
En el caso porteño, esa huella quedó marcada de una manera muy concreta: un barrio llamado como una ciudad suiza y otro barrio que lleva el apellido de su impulsor. Es decir, el mapa de Buenos Aires conserva una memoria inmigrante que muchas veces pasa desapercibida para quienes circulan todos los días por la zona.
Una historia de identidad, inmigración y futuro
La historia de Soldati y Lugano demuestra que los barrios no nacen de un día para el otro. Se construyen con decisiones económicas, movimientos migratorios, obras de infraestructura y, sobre todo, con familias que llegan para quedarse. En 1912, apenas unos años después de su fundación, Villa Lugano ya contaba con decenas de familias instaladas, según registros históricos locales.
Hoy, más de un siglo después, Villa Lugano y Villa Soldati siguen siendo territorios de identidad fuerte, atravesados por desafíos urbanos, memoria popular y una historia mucho más internacional de lo que muchos imaginan. Su conexión con Suiza revela una Buenos Aires construida por capas: la ciudad criolla, la ciudad inmigrante, la ciudad ferroviaria y la ciudad barrial.
En esa mezcla aparece la verdadera potencia de esta historia: dos barrios del sur porteño, muchas veces mirados solo desde sus problemas actuales, tienen detrás un origen ligado a la inmigración europea, al crecimiento urbano y al sueño de transformar tierras olvidadas en comunidad. Y en ese sueño, el nombre de José Francisco Soldati quedó grabado para siempre.

















