
Una vitrina vacía alcanzó para reabrir una historia que permanece grabada en la memoria nacional. Una de las siete banderas argentinas que flamearon en las Islas Malvinas durante el Operativo Cóndor de 1966 fue retirada del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, ubicado en el predio de la ex ESMA.
La decisión generó cuestionamientos de excombatientes y referentes vinculados con la causa Malvinas. Entre ellos se encuentra Edgardo Esteban, periodista, veterano de guerra y exdirector del museo, quien reclamó públicamente la restitución de la pieza.
La controversia surgió en un momento especialmente significativo: el 28 de septiembre de 2026 se cumplen 60 años del Operativo Cóndor, la audaz acción que llevó a 18 jóvenes argentinos hasta las islas.
Por qué retiraron la bandera del Museo Malvinas
Las explicaciones sobre el retiro de la bandera no fueron coincidentes. Esteban sostuvo que la decisión habría sido adoptada por indicación del secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli. Desde el organismo, sin embargo, rechazaron esa versión y señalaron que se trató de una determinación de la dirección del museo.

La explicación oficial indicó que la institución atraviesa un proceso de revisión, ordenamiento y transformación de sus contenidos, en coordinación con la Cancillería.
También trascendió que la enseña podría haber sido retirada para someterla a tareas de conservación. Sin embargo, la ausencia de información detallada sobre su ubicación y las condiciones de custodia alimentó los reclamos.

Para distintos sectores, no se trata de una pieza museográfica más, sino de un documento histórico vinculado directamente con la soberanía argentina.
Operativo Cóndor: la misión que sorprendió al país en 1966
La historia comenzó en la madrugada del 28 de septiembre de 1966, cuando 18 jóvenes encabezados por Dardo Cabo abordaron un avión de Aerolíneas Argentinas que debía viajar desde Buenos Aires hasta Río Gallegos.
En pleno vuelo, el grupo obligó a cambiar el recorrido hacia las Islas Malvinas. La aeronave era un Douglas DC-4, identificado con la matrícula LV-AGG y bautizado Teniente Benjamín Matienzo.

Como las islas no contaban con una pista adecuada, el avión aterrizó sobre el terreno del hipódromo de Puerto Stanley, llamado Puerto Argentino por la Argentina. El descenso fue extremadamente riesgoso por las condiciones del suelo y las características de la aeronave.
Entre los pasajeros se encontraba Héctor Ricardo García, fundador del diario Crónica, cuya presencia permitió que el acontecimiento alcanzara una enorme repercusión periodística.
Las siete banderas que flamearon en las islas
Una vez en tierra, los integrantes del Operativo Cóndor desplegaron siete banderas argentinas, entonaron el Himno Nacional y difundieron una proclama relacionada con la soberanía.
El grupo rebautizó simbólicamente el lugar como Puerto Rivero y buscó instalar el reclamo argentino ante la opinión pública internacional.

Después de varias horas de tensión, los jóvenes se refugiaron en el avión y negociaron su salida. Finalmente entregaron las armas, aunque dejaron una frase que atravesaría generaciones: “No nos rendimos, nos entregamos”.
Al regresar al continente fueron detenidos y procesados por la toma y el desvío de la aeronave. Con el paso del tiempo, el episodio quedó sujeto a diferentes interpretaciones: algunos lo consideran una acción de soberanía popular, mientras que otros recuerdan que involucró el secuestro de un avión civil y la retención de sus pasajeros.
El legado de María Cristina Verrier
María Cristina Verrier fue la única mujer que participó del Operativo Cóndor. Además de formar parte de la organización, tuvo un papel central en la preservación de las banderas utilizadas durante la acción.
Las siete enseñas permanecieron bajo su custodia durante décadas hasta que fueron entregadas para ser conservadas en instituciones representativas de la memoria nacional. Una de ellas llegó al Museo Malvinas y permaneció expuesta desde la inauguración de la institución.
Por eso, el retiro de la pieza no fue visto únicamente como un cambio en la exhibición. Excombatientes y referentes de la causa reclamaron conocer dónde está la bandera, en qué condiciones permanece y cuándo será restituida.
Una ausencia que volvió a poner a Malvinas en el centro
La controversia demuestra que los museos no son simples depósitos de objetos antiguos. Cada pieza exhibida construye una forma de recordar y transmitir el pasado.
En el caso de Malvinas, esa responsabilidad adquiere un significado profundo porque reúne historia, diplomacia, guerra, soberanía, dolor e identidad nacional.
A 60 años del Operativo Cóndor, la bandera vuelve a ocupar el centro de la escena incluso sin estar dentro de su vitrina. Su ausencia reactivó preguntas sobre la preservación del patrimonio y el modo en que el Estado transmite uno de los capítulos más sensibles de la historia argentina.
Porque aquella bandera no representa solamente un paño celeste y blanco. Es un testimonio material de una acción ocurrida en las Islas Malvinas y un símbolo que, seis décadas después, todavía despierta emoción, controversia y memoria.



















