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A finales de la década de 1870, Julio Argentino Roca avanzó sobre la Patagonia: desplazó pueblos originarios y cambió para siempre el mapa argentino

La denominada Conquista del Desierto permitió que el Estado nacional extendiera su control sobre miles de kilómetros de la región pampeana y patagónica. Sin embargo, la campaña también provocó muertes, desplazamientos forzados y la separación de numerosas familias indígenas.

La famosa Conquista al Desierto
La famosa Conquista al Desierto Foto: Archivo
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Durante la segunda mitad del siglo XIX, la Argentina atravesaba un proceso decisivo de organización territorial. Mientras el Gobierno buscaba consolidar las fronteras, amplias extensiones de la Pampa y la Patagonia permanecían bajo el control de comunidades mapuches, ranqueles, tehuelches y pampas.

En ese contexto comenzó una de las campañas militares más importantes y controvertidas de la historia argentina: la Conquista del Desierto, encabezada en su etapa principal por el general Julio Argentino Roca.

Un territorio que no estaba deshabitado

El término “desierto” fue utilizado por las autoridades para describir una región presentada como vacía o escasamente poblada. Sin embargo, en esos territorios vivían diferentes pueblos originarios, con sus propias autoridades, redes comerciales, alianzas familiares y formas de organización.

Campaña del Desierto
La campaña encabezada por Julio Argentino Roca cambió el mapa argentino Foto: Instagram @agnargentina

La frontera tampoco era una línea completamente cerrada. Durante décadas existieron tratados, negociaciones e intercambios de ganado y productos entre caciques, militares, comerciantes y funcionarios provinciales.

Uno de los líderes indígenas más influyentes fue Juan Calfucurá, quien consiguió construir una extensa red de poder político y comercial. Después de su muerte, ocurrida en 1873, su hijo Manuel Namuncurá heredó parte de aquella influencia.

La estrategia anterior al avance de Roca

Antes de la ofensiva comandada por Roca, el ministro de Guerra Adolfo Alsina había impulsado una estrategia defensiva. Su plan consistía en adelantar los fortines y construir una enorme excavación, conocida como la Zanja de Alsina, para dificultar el traslado de ganado.

Campaña del Desierto
Julio Argentino Roca Foto: Instagram @agnargentina

La muerte de Alsina, en diciembre de 1877, permitió que Roca asumiera el Ministerio de Guerra. El nuevo funcionario consideraba que la estrategia defensiva era insuficiente y propuso avanzar militarmente hasta los ríos Negro y Neuquén.

Para financiar la campaña, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, el Congreso autorizó una inversión de 1.600.000 pesos mediante la Ley 947, sancionada en 1878.

Miles de soldados avanzaron hacia el río Negro

La gran ofensiva comenzó en 1879. El Ejército movilizó aproximadamente 6.000 soldados, organizados en diferentes columnas que avanzaron desde distintos puntos de la frontera.

Las tropas contaban con armamento moderno, caballos, telégrafos y conocimientos obtenidos en expediciones anteriores. El objetivo era ocupar el territorio hasta el río Negro y terminar con la autonomía de las comunidades que todavía controlaban la región.

Campaña del Desierto
La Conquista del Desierto amplió el control territorial del Estado argentino Foto: Instagram @agnargentina

Aunque 1879 quedó instalado como el año central de la Conquista del Desierto, las operaciones militares continuaron hasta 1885. El avance incorporó al dominio estatal una enorme superficie de la Pampa y el norte de la Patagonia.

La campaña también fortaleció la imagen política de Roca, quien fue elegido presidente de la Nación en 1880.

Qué ocurrió con los pueblos originarios

La expansión territorial tuvo un elevado costo humano. Numerosos indígenas murieron durante los enfrentamientos, mientras que otros fueron capturados, trasladados o separados de sus familias.

Los sobrevivientes fueron enviados a establecimientos militares, ingenios azucareros, estancias y diferentes espacios de detención. También existen registros de prisioneros trasladados a la isla Martín García y de comunidades confinadas en distintos puntos de la Patagonia.

Campaña del Desierto
Miles de soldados avanzaron sobre la Patagonia en una campaña que expandió las fronteras Foto: Instagram @agnargentina

Las campañas posteriores terminaron con la rendición de importantes autoridades indígenas. Manuel Namuncurá se entregó en 1884, mientras que Valentín Sayhueque, líder del llamado País de las Manzanas, depuso su resistencia en 1885.

Cómo se repartieron las tierras conquistadas

Después del avance militar, las tierras incorporadas fueron divididas y distribuidas. Una parte quedó en manos de militares, colonos, empresas e inversores privados que habían contribuido con el financiamiento de la campaña.

La llamada Campaña al desierto en 1878
La llamada Campaña al desierto en 1878

Este proceso favoreció la creación de grandes propiedades rurales concentradas en pocos beneficiarios. A su vez, permitió ampliar la ganadería, la agricultura, el ferrocarril y el modelo agroexportador argentino.

Mientras nuevos propietarios ocuparon las tierras, las comunidades originarias perdieron territorios donde habían vivido durante generaciones. Muchas fueron desplazadas hacia zonas menos productivas o quedaron sometidas a políticas de asimilación cultural.

Una discusión histórica que continúa abierta

Durante décadas, la versión oficial presentó la Conquista del Desierto como una campaña destinada a consolidar la soberanía argentina y terminar con los ataques sobre las poblaciones fronterizas.

Con el tiempo, nuevas investigaciones incorporaron la perspectiva de los pueblos originarios y pusieron el foco en las muertes, deportaciones, separaciones familiares y apropiaciones territoriales.

Por ese motivo, historiadores, especialistas y organizaciones indígenas todavía debaten cómo debe interpretarse aquel proceso. Algunos lo definen como una campaña militar de ocupación, mientras que otros consideran que existió una política de exterminio o genocidio.

La Conquista del Desierto modificó definitivamente el mapa argentino, pero no ocurrió sobre un territorio vacío. En aquellas regiones vivían comunidades con culturas, autoridades y vínculos desarrollados durante generaciones.

Más de un siglo después, sus consecuencias continúan presentes en los reclamos territoriales, el debate público y la memoria colectiva de la Argentina.

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