El tradicional tótem del Automóvil Club Argentino (ACA) volvió a quedar en el centro de la polémica. Tras los reclamos de vecinos, arquitectos y defensores del patrimonio, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires intimó a la institución para que restituya la pieza original ubicada frente a su sede central, en avenida del Libertador 1850, en el barrio porteño de Recoleta.
La medida estableció un plazo de 24 horas hábiles para iniciar el proceso de restitución. Según las autoridades, el reemplazo no habría contado con la autorización urbanística correspondiente. Además, la estructura posee protección patrimonial, por lo que cualquier intervención requiere la participación de los organismos especializados.
Por qué reemplazaron el histórico tótem del ACA
La controversia comenzó cuando la figura tradicional fue sustituida por una versión moderna. El nuevo diseño conservó la silueta del conocido playero con el brazo extendido y el emblema de la rueda dentada, pero incorporó luces LED y una estética renovada.
El cambio más cuestionado fue la eliminación del mapa de la Argentina, que durante décadas mostró el alcance de las estaciones, filiales y servicios de asistencia del ACA en todo el territorio nacional.

Desde la institución explicaron que la estructura original presentaba fisuras y problemas de estabilidad. No era una pieza menor: tenía alrededor de seis metros de altura y pesaba aproximadamente seis toneladas. Según el ACA, su estado podía representar un riesgo para peatones, automovilistas y trabajadores.
Sin embargo, la explicación no logró frenar las críticas. Especialistas señalaron que, debido a su condición patrimonial, antes de realizar cualquier modificación debía darse intervención a la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos.
La historia del símbolo que marcó las rutas argentinas
El Automóvil Club Argentino fue fundado el 11 de junio de 1904, cuando los vehículos motorizados todavía eran una rareza en Buenos Aires. Un grupo de aficionados se reunió con el objetivo de organizar actividades deportivas y promover el desarrollo del automovilismo.
Con el paso de los años, el ACA amplió sus funciones. La institución se ocupó de señalizar caminos, confeccionar mapas, elaborar hojas de ruta y fomentar el turismo interno en una Argentina que todavía no contaba con una red vial consolidada.
Un momento decisivo ocurrió en 1936, cuando el club firmó un convenio con Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). El acuerdo permitió construir una extensa red de estaciones de servicio y filiales en diferentes regiones del país.

Aquellos establecimientos no solo vendían combustible. También ofrecían asistencia mecánica, orientación e información turística. Mucho antes de la llegada del GPS y los teléfonos celulares, encontrar la figura del ACA significaba hallar un lugar seguro durante un viaje por las rutas argentinas.
El origen del famoso “muñeco del ACA”
El ingeniero Antonio Ubaldo Vilar tuvo una participación fundamental en la creación de la identidad visual de la institución. Diseñó estaciones capaces de adaptarse a cada región, pero manteniendo elementos comunes que permitían reconocer inmediatamente la presencia del ACA.
Los tótems eran una pieza central de ese sistema. Su característica figura representaba a un trabajador de estación de servicio señalando el acceso con uno de sus brazos.
Una historia difundida a lo largo de los años sostiene que la silueta habría surgido de un dibujo realizado por una de las hijas de Vilar. Con el tiempo, el llamado “muñeco del ACA” se convirtió en parte del paisaje vial y de la memoria de generaciones de argentinos.
Un monumento protegido desde 2017
La sede central de avenida del Libertador fue proyectada en 1940 e inaugurada el 27 de diciembre de 1942. En su diseño participaron importantes representantes del movimiento moderno argentino, entre ellos Jorge Bunge, Héctor Morixe y Antonio Ubaldo Vilar.
En agosto de 2017, el Poder Ejecutivo Nacional declaró Monumento Histórico Nacional tanto al edificio como a sus dos tótems identificatorios mediante el Decreto 637/2017.
Esta protección implica que las estructuras no pueden ser demolidas, modificadas o trasladadas sin la intervención de las autoridades correspondientes.
Qué pasará con el tótem de avenida del Libertador
La intimación del Gobierno porteño abrió una nueva etapa. El objetivo es que el ACA restituya la pieza histórica y regularice cualquier intervención ante los organismos urbanísticos y patrimoniales.
Todavía resta conocer cómo se realizará la restauración, cuándo volverá a instalarse la estructura original y qué ocurrirá con la versión moderna.
El debate excede la renovación de un cartel. Durante décadas, el tótem orientó a los viajeros y acompañó el crecimiento del automovilismo y del turismo nacional. Su regreso significaría recuperar una parte de la memoria urbana de Buenos Aires y de la historia de las rutas argentinas.















