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En 1904, Argentina trajo 1,5 millones de embriones para impulsar la pesca: hoy las truchas dominan los ríos patagónicos y amenazan a especies nativas

Llegaron desde Estados Unidos en un extraordinario viaje por barco, tren y carreta. Más de 120 años después, se convirtieron en un símbolo turístico, aunque también modificaron los ecosistemas del sur argentino.

En 1904, Argentina importó embriones de peces para impulsar la pesca
En 1904, Argentina importó embriones de peces para impulsar la pesca Foto: Instagram @revista_weekend
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Resulta difícil imaginar los lagos y ríos de la Patagonia sin truchas. Estos peces aparecen en fotografías, excursiones y propuestas gastronómicas de destinos como Bariloche, San Martín de los Andes y Villa La Angostura. Sin embargo, las principales especies que actualmente habitan la región no son originarias de la Argentina.

Su presencia comenzó con una ambiciosa iniciativa estatal desarrollada a principios del siglo XX. El objetivo era introducir especies con valor deportivo y comercial, siguiendo experiencias realizadas en Europa y Estados Unidos.

Lo que en aquel momento fue considerado una proeza científica terminó provocando una transformación irreversible en los ambientes acuáticos patagónicos.

El cargamento que atravesó el océano

En 1903, el Ministerio de Agricultura contrató al especialista estadounidense John W. Titcomb para analizar si los lagos y ríos de la Patagonia podían recibir salmónidos del hemisferio norte.

Titcomb recorrió el lago Nahuel Huapi, el Traful y diferentes sectores del río Limay. Determinó que las aguas frías, transparentes y oxigenadas reunían condiciones favorables para la reproducción de esos peces.

Truchas patagónicas
Las truchas llegaron a la Patagonia en 1904 como parte de un proyecto estatal Foto: Instagram @criaderodetruchasrionegro

El 19 de enero de 1904, un cargamento de embriones partió desde Nueva York. Como no existía una ruta marítima directa, las cajas pasaron por Inglaterra y atravesaron la zona ecuatorial antes de llegar a Buenos Aires.

Los contenedores tenían compartimentos de hielo, láminas de zinc y bandejas especiales para conservar las ovas. Después de cruzar el océano, fueron trasladados en tren y carreta hasta el lago Nahuel Huapi, donde llegaron el 4 de marzo de 1904.

La travesía fue considerada un récord debido a su extensión y a las difíciles condiciones que debieron soportar los embriones.

Cuántos peces llegaron a la Patagonia

El primer envío reunió cerca de 1,5 millones de embriones de distintas especies. Los registros históricos mencionan aproximadamente 102.000 ovas de trucha de arroyo, 53.000 de trucha de lago, 50.000 de salmón encerrado y alrededor de un millón de whitefish.

Los ejemplares que sobrevivieron fueron criados para obtener nuevos huevos y continuar con las liberaciones. De las diez especies introducidas desde 1904, solamente cinco consiguieron adaptarse y formar poblaciones silvestres.

Truchas patagónicas
Hoy son un símbolo turístico Foto: Instagram @criaderodetruchasrionegro

Con el tiempo, la trucha arcoíris, la marrón y la de arroyo se transformaron en las variedades más extendidas. Las dos primeras provenientes de América del Norte, mientras que la trucha marrón era originaria de Europa y Asia occidental.

El nacimiento de una atracción turística

Las truchas encontraron condiciones ideales para expandirse: aguas frías, abundante alimento y pocos competidores de gran tamaño. El Estado promovió nuevas siembras y la pesca deportiva comenzó a crecer rápidamente.

En 1915 se registró la captura de una trucha arcoíris de 3,5 kilos en el lago Nahuel Huapi. En 1952, el pescador Eugenio Cavaglia obtuvo en el río Correntoso una trucha marrón de 16,4 kilos, considerada una captura extraordinaria.

La actividad atrajo visitantes nacionales y extranjeros. Los pobladores acondicionaron sus viviendas para alojar pescadores, surgieron clubes especializados y comenzaron a organizarse concursos.

De esta manera, la pesca con mosca pasó a formar parte de la identidad turística de la Patagonia.

El impacto ambiental que no estaba previsto

Durante décadas, la introducción de las truchas fue presentada como un éxito. Sin embargo, las investigaciones posteriores demostraron que también actuaban como depredadoras dentro de ecosistemas que habían evolucionado sin su presencia.

Truchas patagónicas
Llegaron en cajas refrigeradas hace más de 120 años Foto: Instagram @criaderodetruchasrionegro

Estos peces consumen insectos, crustáceos, renacuajos y ejemplares juveniles de fauna nativa. Su expansión afectó a especies como la perca de boca chica, el puyén grande, el pejerrey patagónico y la mojarra desnuda.

La situación generó una compleja contradicción. Las truchas son consideradas especies exóticas capaces de alterar la biodiversidad, pero al mismo tiempo sostienen actividades turísticas, gastronómicas y productivas.

De especie introducida a industria nacional

La trucha arcoíris también se convirtió en una pieza importante de la acuicultura argentina. En 2023, su producción alcanzó aproximadamente 4.079 toneladas, equivalentes a casi el 74% de la producción acuícola nacional.

La mayor parte de la actividad se concentra en Neuquén y Río Negro, especialmente en los embalses de Piedra del Águila y Alicurá. Ese mismo año, cientos de toneladas fueron exportadas hacia países como Chile, Estados Unidos, Brasil, Canadá y Japón.

Más de 120 años después, aquellos embriones transportados en cajas refrigeradas continúan dejando su huella. Las truchas se transformaron en un símbolo de la Patagonia, pero también en el recuerdo de una decisión humana que cambió para siempre sus ríos y lagos.

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