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Tiene más de 400 años, guarda la universidad más antigua del país y un templo sin clavos: cómo es la histórica manzana argentina reconocida por la UNESCO

En pleno centro de Córdoba se conserva un conjunto de iglesias, aulas y residencias que fue clave para el desarrollo educativo, religioso y productivo de la Argentina colonial.

Manzana Jesuítica en Córdoba. Foto: Córdoba Turismo
Manzana Jesuítica en Córdoba. Foto: Córdoba Turismo
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Entre edificios modernos, comercios y calles transitadas de la ciudad de Córdoba sobrevive un verdadero viaje hacia el pasado. Se trata de la Manzana Jesuítica, un conjunto arquitectónico con más de cuatro siglos de historia que reúne la Iglesia de la Compañía de Jesús, la antigua sede de la Universidad Nacional de Córdoba, la Capilla Doméstica, la residencia de la orden y el Colegio Nacional de Monserrat.

El complejo fue reconocido como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, junto con cinco antiguas estancias distribuidas en diferentes puntos de la provincia.

Su importancia no se limita a la belleza de sus edificios. La Manzana Jesuítica fue el centro de un sistema que integró educación, religión, producción agrícola y administración durante más de 150 años.

Más de cuatro siglos de historia en Córdoba

Los jesuitas se instalaron formalmente en Córdoba en 1599, cuando la ciudad todavía era un pequeño asentamiento colonial. Su ubicación resultaba estratégica porque permitía conectar distintos territorios sudamericanos.

En 1608 se creó el noviciado y, cinco años después, comenzó a funcionar el Colegio Máximo. Aquella institución fue el antecedente directo de la actual Universidad Nacional de Córdoba, fundada en 1613 y considerada la universidad más antigua de la Argentina.

Manzana Jesuítica de Córdoba Foto: Turismo Córdoba

Este desarrollo educativo convirtió a Córdoba en uno de los principales centros intelectuales de la región y le otorgó el tradicional sobrenombre de “La Docta”.

En sus aulas se enseñaron filosofía, teología, letras y otras disciplinas de la época. También se formaron bibliotecas y archivos que tuvieron un papel fundamental en la circulación del conocimiento durante el período colonial.

El sorprendente templo construido sin clavos

Uno de los edificios más llamativos es la Iglesia de la Compañía de Jesús, levantada durante el siglo XVII. En su interior conserva una enorme bóveda de madera cuya forma es comparada frecuentemente con el casco invertido de un barco.

La característica que más sorprende a los visitantes es su técnica de construcción: las principales piezas de madera fueron unidas mediante encastres, sin utilizar clavos metálicos en la estructura central.

El templo también conserva retablos, pinturas, imágenes religiosas y decoraciones del barroco americano. En las obras participaron distintos grupos sociales, incluidos trabajadores indígenas, afrodescendientes y personas sometidas a esclavitud.

Junto a la iglesia se encuentra la Capilla Doméstica, utilizada originalmente por los religiosos de la orden. Sus maderas policromadas, muros y antiguos pisos permiten imaginar cómo era la vida cotidiana dentro del complejo.

Las estancias que financiaban la educación

La Manzana Jesuítica no funcionaba de manera aislada. Para sostener sus colegios, residencias y actividades religiosas, los jesuitas organizaron una red de estancias agrícolas y ganaderas en el interior cordobés.

El circuito estuvo integrado por Caroya, Jesús María, Santa Catalina, Alta Gracia y La Candelaria. En estos establecimientos se producían alimentos, ganado, vino y diferentes bienes destinados a financiar el proyecto educativo instalado en la capital provincial.

Manzana Jesuítica de Córdoba Foto: Turismo Córdoba

Esta estructura demuestra que las aulas cordobesas dependían de una compleja red rural. Sin embargo, su funcionamiento también estuvo atravesado por las profundas desigualdades de la sociedad colonial y por el trabajo de poblaciones indígenas y afrodescendientes.

La expulsión que cambió su destino

El proyecto jesuita terminó abruptamente en 1767, cuando el rey Carlos III ordenó expulsar a la Compañía de Jesús de los territorios españoles.

Después de la partida de la orden, la universidad, el Colegio de Monserrat y las estancias pasaron por diferentes administraciones. El sistema original quedó fragmentado, aunque muchos de sus edificios consiguieron sobrevivir.

La universidad continuó creciendo y se transformó en una institución decisiva para la historia argentina. Siglos más tarde, también sería escenario de la Reforma Universitaria de 1918, un movimiento estudiantil que tuvo repercusión internacional.

Por qué la UNESCO reconoció este lugar histórico

La UNESCO incorporó la Manzana Jesuítica y las cinco estancias cordobesas a la Lista del Patrimonio Mundial porque representan una experiencia educativa, religiosa, social y económica excepcional.

Manzana jesuítica Gentileza Turismo Córdoba Ciudad
Manzana jesuítica Gentileza Turismo Córdoba Ciudad

Actualmente, el conjunto puede recorrerse en el casco histórico de Córdoba, entre las calles Caseros, Obispo Trejo, Duarte Quirós y la avenida Vélez Sarsfield.

Entre patios, bóvedas de madera, aulas y muros centenarios, este rincón demuestra que la historia argentina no permanece solamente en los libros. Continúa viva en uno de los conjuntos arquitectónicos más antiguos, sorprendentes y valiosos del país.

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