
La vivienda fue construida a finales del siglo XVIII y todavía conserva sectores realizados con antiguas técnicas guaraníes. Entre sus muros pasó parte de su juventud el granadero que entregó su vida durante el Combate de San Lorenzo.
En el centro histórico de Saladas, Corrientes, permanece en pie una antigua casona colonial relacionada con uno de los episodios más recordados de la historia argentina. Allí vivió Juan Bautista Cabral, el granadero que resultó mortalmente herido después de intervenir para salvar a José de San Martín.
La construcción se encuentra frente a una de las plazas principales de la ciudad. A pesar de las modificaciones realizadas con el paso del tiempo, conserva paredes gruesas, galerías, antiguos pisos de ladrillos y aberturas de madera que permiten imaginar cómo era la vida cotidiana a comienzos del siglo XIX.
Cabral llegó a la propiedad en 1805 y permaneció allí hasta 1812, cuando fue reclutado para integrar el recién creado Regimiento de Granaderos a Caballo. Pocos meses después, su nombre quedaría asociado para siempre con San Martín y con el nacimiento de la Argentina independiente.
La antigua casa correntina donde vivió Juan Bautista Cabral
La vivienda pertenecía a Luis Cabral y Tomasa Casajús, quienes se instalaron en Saladas durante los primeros años del siglo XIX. Juan Bautista vivió en la propiedad hasta que debió abandonar Corrientes para incorporarse al ejército revolucionario.

Uno de los detalles más sorprendentes de la casa es su sistema de construcción. Algunos muros fueron levantados mediante la técnica conocida como estanteo, que consistía en crear un entramado de tacuaras sujetas con tientos de cuero crudo y sostenidas por columnas de quebracho.
Los espacios eran rellenados con barro hasta formar paredes que podían alcanzar entre 45 y 50 centímetros de espesor. La vivienda también tenía techo a dos aguas, horcones de quebracho, tejas y columnas con sencillos detalles ornamentales.
Actualmente, estas características representan un testimonio de la combinación entre la arquitectura colonial y los conocimientos constructivos guaraníes.
Cómo fue la vida de Cabral antes de convertirse en héroe
Buena parte de la juventud de Juan Bautista Cabral continúa rodeada de interrogantes. Las fuentes coinciden en que nació en la zona de Saladas, aunque existen discusiones historiográficas sobre su origen familiar, su ascendencia y su condición social.

En octubre de 1812 fue reclutado junto con otros correntinos para integrar las fuerzas formadas en Buenos Aires. Su nombre apareció en la nómina de hombres reunidos por el teniente gobernador Toribio de Luzuriaga, en respuesta al pedido de sumar soldados al cuerpo militar organizado por San Martín.
Cabral abandonó entonces la casona de Saladas y emprendió un viaje que cambiaría su destino. Tenía alrededor de 23 años y probablemente desconocía que, pocos meses después, protagonizaría uno de los actos más recordados de la historia nacional.
El día en que Cabral salvó a San Martín
El 3 de febrero de 1813, el Regimiento de Granaderos a Caballo enfrentó a fuerzas realistas cerca del Convento de San Carlos Borromeo, en la actual ciudad santafesina de San Lorenzo.
Durante el combate, el caballo de San Martín cayó y dejó al coronel atrapado bajo su peso. Mientras los soldados enemigos se aproximaban, varios granaderos intervinieron para liberarlo. Cabral participó del rescate y recibió heridas de extrema gravedad.

Aunque los detalles exactos presentan diferencias según cada reconstrucción histórica, su sacrificio fue reconocido por el propio San Martín. Cabral murió como consecuencia de las heridas y se transformó en uno de los grandes símbolos de la Independencia.
La frase “Muero contento, hemos batido al enemigo” quedó asociada con sus últimos momentos. Más allá de las interpretaciones posteriores, existe un hecho indiscutible: Cabral fue herido mortalmente mientras ayudaba a salvar al militar que luego encabezaría las campañas libertadoras de Chile y Perú.
La casona se transformó en un museo histórico
La vivienda de Saladas atravesó distintas etapas hasta que un grupo de vecinos impulsó su recuperación. El museo fue creado en marzo de 1981 y, años más tarde, el inmueble recibió protección provincial y nacional.
Desde 1997 posee la categoría de Monumento Histórico Nacional. En la actualidad, el Museo Histórico Nacional Juan Bautista Cabral cuenta con cinco salas y conserva documentos del siglo XVIII, monedas españolas, armas, lanzas de caballería, fotografías y objetos religiosos.

De esta manera, la casa no solo recuerda la vida de Cabral, sino que también permite conocer diferentes capítulos de la historia correntina.
Más de dos siglos después del Combate de San Lorenzo, las paredes de barro y las antiguas galerías mantienen vivo el recuerdo del joven que salió de allí como un soldado más y nunca regresó con vida.
Cabral dejó aquella vivienda en 1812 sin imaginar el lugar que ocuparía en la historia. Desde 2025, sus restos descansan en la casona de Saladas, convertida en museo y sitio de homenaje. Así, su nombre y su memoria regresaron definitivamente al lugar desde el cual comenzó el camino que lo llevó hasta San Lorenzo.













