
La historia argentina recuerda a grandes próceres, militares y caudillos, pero también esconde figuras que ocuparon el centro del poder y luego desaparecieron de la memoria colectiva. Una de ellas fue Santiago Derqui, el abogado cordobés que asumió la presidencia en 1860 con la difícil misión de terminar con décadas de enfrentamientos internos.
Su mandato debía finalizar en 1866. Sin embargo, permaneció en el poder apenas unos 20 meses. La batalla de Pavón, las internas de la Confederación y la inesperada conducta de Justo José de Urquiza precipitaron su caída.
Quién fue Santiago Derqui y su rol en la unificación de la Argentina en 1860
Santiago Derqui nació en Córdoba el 21 de junio de 1809. Estudió en el Colegio de Monserrat y se recibió de abogado en la Universidad de Córdoba, donde también fue profesor y llegó a desempeñarse como vicerrector.
Desde joven estuvo involucrado en las luchas políticas de su época. Fue partidario del general José María Paz, se opuso al gobierno de Juan Manuel de Rosas y debió exiliarse en Uruguay. Más tarde se instaló en Corrientes, desde donde participó en diferentes alianzas contra el rosismo.

Después de la caída de Rosas en la batalla de Caseros de 1852, Derqui se convirtió en un estrecho colaborador de Urquiza. Ocupó los ministerios de Justicia, Culto e Instrucción Pública y del Interior de la Confederación Argentina.
Con el respaldo de Urquiza, fue elegido presidente y asumió el 5 de marzo de 1860. Su llegada tuvo una importancia histórica: luego del Pacto de San José de Flores y la reincorporación de Buenos Aires, se convirtió en el primer mandatario que gobernó sobre las 14 provincias existentes.
La alianza histórica entre Santiago Derqui y Justo José de Urquiza
Derqui llegó al poder gracias al apoyo de Justo José de Urquiza, quien lo consideraba su sucesor natural. Sin embargo, aquella alianza escondía una tensión difícil de resolver.
Aunque Derqui ocupaba la presidencia, Urquiza seguía siendo el dirigente más poderoso de la Confederación. Conservaba la gobernación de Entre Ríos, controlaba fuerzas militares y mantenía una enorme influencia en las provincias.

Para demostrar que no era simplemente un delegado de su antecesor, Derqui intentó construir una autoridad propia. En ese contexto, comenzó a acercarse al gobernador bonaerense Bartolomé Mitre, principal adversario político de Urquiza.
La convivencia entre los tres dirigentes parecía posible. En noviembre de 1860, Derqui, Urquiza y Mitre participaron de una celebración en el Palacio San José. La imagen transmitía unidad, pero la tregua duró poco: una revolución en San Juan volvió a enfrentar a Buenos Aires con el Gobierno nacional.
El insólito episodio de salud de Urquiza que cambió el mapa político nacional
El desenlace ocurrió el 17 de septiembre de 1861, durante la batalla de Pavón. Las tropas de Buenos Aires, dirigidas por Mitre, se enfrentaron con el Ejército de la Confederación, comandado por Urquiza.
El combate todavía no estaba definido. La caballería confederada había conseguido imponerse en algunos sectores, mientras la infantería porteña avanzaba sobre el centro enemigo. Sin embargo, Urquiza abandonó inesperadamente el campo de batalla y regresó a Entre Ríos.

Una de las explicaciones fue que el caudillo entrerriano se sentía enfermo. No obstante, aquella versión nunca consiguió terminar con las sospechas. También se habló de agotamiento, de una decisión política y hasta de un posible acuerdo previo con Mitre.
La retirada cambió la historia nacional. Mitre quedó como vencedor y Buenos Aires consiguió imponer su liderazgo, mientras Derqui perdió el sostén militar imprescindible para continuar gobernando.
Las internas y la traición que precipitaron la caída de Derqui
Después de Pavón, Derqui quedó completamente aislado. El presidente esperaba que Urquiza reorganizara sus fuerzas, pero el entrerriano se refugió en su provincia y evitó continuar el enfrentamiento.
Sin respaldo político ni militar, Derqui abandonó Paraná y buscó refugio en Montevideo. El vicepresidente Juan Esteban Pedernera asumió provisionalmente, aunque en diciembre de 1861 declaró la acefalía del Poder Ejecutivo.

El control político quedó en manos de Bartolomé Mitre, elegido presidente en 1862. La Argentina terminó unificándose, pero bajo la hegemonía de Buenos Aires y no bajo el proyecto federal que Derqui había intentado conducir.
Tiempo después, el expresidente regresó a Corrientes. Alejado de la política y con serias dificultades económicas, debió ejercer nuevamente la abogacía para mantener a su numerosa familia.
Murió el 5 de septiembre de 1867, a los 58 años, prácticamente olvidado y en la pobreza. Solo habían pasado siete años desde aquella asunción que parecía destinada a convertirlo en el presidente de la unidad nacional.
La paradoja marcó su destino: Santiago Derqui llegó al poder para unir a la Argentina, pero terminó derrotado por las mismas divisiones que intentó superar. Su caída abrió el camino para la consolidación del poder porteño y definió el rumbo político del país durante las décadas siguientes.














