
El reconocido médico psiquiatra y empresario Hugo Sigman recibió en España el Premio de la Concordia y los Derechos Humanos, una distinción que subraya su trayectoria y su compromiso con el diálogo cívico.
El acto, realizado en Madrid, reunió a representantes de instituciones públicas, referentes del ámbito académico, empresarial y cultural, además de destacadas personalidades de la vida intelectual española e iberoamericana.
“Es una satisfacción muy grande. Recibir el premio a la Concordia, esa palabra que significa ‘con el corazón’, la empatía con el otro, la proximidad con el otro... y por los Derechos Humanos, la verdad que me produjo una emoción muy especial, porque simboliza un poco todas aquellas cosas con las que Silvia (Gold, su esposa) hemos transcurrido en nuestra vida”, señaló Sigman durante la ceremonia en el salón Embajadores de la Casa de América.
La historia del reconocido empresario es la de un movimiento constante entre disciplinas y fronteras. Nacido en Argentina y formado también en España, transitó de la medicina a la creación de Insud Pharma, una de las compañías farmacéuticas más influyentes.
El premio se concede en varias categorías, entre ellas Literatura, Artes y Concordia y Derechos Humanos, distinguiendo trayectorias que promueven la creación artística o impulsan valores de paz, libertad y justicia.
Más allá de ser un reconocimiento individual, el galardón tiene como objetivo afirmar una visión de la cultura como fuerza de transformación social y puente de entendimiento entre los pueblos del mundo, siguiendo la sintonía del pensamiento humanista y espiritual de Ernesto Cardenal.
Con esta nueva edición del premio, la Fundación Internacional Ernesto Cardenal reafirmó su compromiso de reconocer a personas e iniciativas que contribuyen a la construcción de un mundo más humano, solidario y comprometido con la defensa efectiva de los derechos humanos.

La salud como un derecho fundamental
Durante la ceremonia, la Fundación Ernesto Cardenal hizo hincapié en que el derecho a la salud constituye uno de los pilares esenciales de la dignidad humana, así como también una condición indispensable para el ejercicio de numerosos derechos reconocidos internacionalmente.
En ese contexto, se destacó la importancia de promover el acceso al conocimiento científico y a los avances tecnológicos, los cuales permiten mejorar las condiciones de vida de millones de personas alrededor del mundo.
A su vez, se puso en valor el rol de la investigación y la innovación como herramientas para reducir desigualdades y generar oportunidades.











