Irán negó los dichos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había señalado que la República Islámica había aceptado el ingreso de inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica a sus principales instalaciones nucleares bombardeadas durante la reciente guerra con Israel y Estados Unidos.
“Irán ha aceptado plena y completamente someterse a inspecciones nucleares del más alto nivel durante un largo período (¡infinito!). Esto garantizará la ‘honestidad nuclear’. Si no hubieran aceptado esto, ¡no habría más negociaciones!”, dijo el mandatario republicano en su red Truth Social.
Por esta y “otras importantes concesiones hechas por Irán”, el estadounidense aseguró que ha accedido a “permitir que el estrecho de Ormuz permanezca abierto, sin más bloqueo naval”, aunque mantendrá buques en algunas posiciones “por si fuera necesario restablecer el bloqueo”, aunque “en este momento parece muy improbable”.
Sin embargo, Teherán Irán afirmó que no tiene intención de permitir que la agencia atómica de la ONU (la OIEA) inspeccione sus sitios nucleares bombardeados por fuerzas estadounidenses e israelíes. La magnitud exacta de los daños aún se desconoce y Teherán invoca cuestiones de seguridad para negar el acceso a estas instalaciones.

Preguntado por la desmentida iraní durante una conferencia de prensa, Donald Trump reafirmó que los inspectores de la OIEA se desplazarán al terreno “a su debido tiempo”. Luego agregó: “Ellos (los iraníes) se equivocan. Nos lo dijeron en privado, y contamos con un nivel de inspecciones del 100%. Y si ellos tuvieran razón, cancelaría las reuniones de inmediato”, declaró.
La OIEA no ha respondido a solicitudes de comentarios sobre su posible participación. La agencia ha entrado y salido de Irán desde la guerra de 12 días de Israel en 2025, pero no se le ha concedido acceso a los sitios de enriquecimiento bombardeados que Estados Unidos atacó en su ofensiva.
La República Islámica también negó que los fondos liberados en cuentas occidentales sea usado para comprar maíz, trigo y soja de EE.UU. “Resulta curioso que la filosofía y el objetivo de la guerra, que era la destrucción de la civilización iraní y el colapso de Irán, se haya convertido en enriquecer a los agricultores estadounidenses”, declaró el vocero de la cancillería iraní.











