
La actualidad política de Chile, con el ultraderechista José Antonio Kast en la presidencia, reavivó el debate sobre el aborto. En medio de una fuerte polarización, seis diputados de sectores de la derecha dura presentaron el proyecto “Escucha mi corazón”, que propone obligar a las mujeres a escuchar los latidos del feto antes de acceder a una interrupción del embarazo.
La iniciativa fue impulsada por legisladores de los partidos Republicano, Renovación Nacional y Nacional Libertario. Su principal promotor, el diputado libertario Cristóbal Urruticoechea, pidió al Gobierno respaldar la propuesta y aseguró que busca “salvar vidas”.

Sin embargo, el Ejecutivo tomó distancia. La ministra de Salud, May Chomali, cuestionó la utilidad de la medida y afirmó que no existe evidencia científica que demuestre que escuchar los latidos fetales modifique la decisión de una mujer de abortar.
Cómo funciona actualmente el aborto en Chile
En Chile, la interrupción voluntaria del embarazo está permitida desde 2017 bajo tres causales: riesgo para la vida de la madre, inviabilidad fetal y embarazo producto de una violación.
El nuevo proyecto pretende modificar el artículo 119 del Código Sanitario para establecer que, antes de realizar una interrupción del embarazo, la paciente deba escuchar los latidos fetales. En caso de negarse, el profesional médico no podría llevar adelante el procedimiento.
La propuesta generó una rápida reacción entre organizaciones feministas y sociales. Laura Manzi Araneda, vocera de la Coordinadora Feminista 8M, calificó el proyecto como “cruel” y sostuvo que representa una barrera para acceder a una prestación garantizada por la legislación vigente.
Desde la Fundación SOL, la investigadora Andrea Sato también cuestionó el argumento de sus impulsores. Según explicó, la medida no aportaría información médica nueva, sino que incorporaría una carga emocional adicional en un momento de vulnerabilidad, con el riesgo de generar presión y revictimización.
Kast evita entrar en una nueva batalla cultural
El presidente Kast decidió mantenerse al margen de la polémica. Durante su campaña había prometido no concentrar su gestión en una “batalla cultural” y había señalado que sus prioridades serían la seguridad y la economía.
Su posición histórica contraria al aborto contrasta con la cautela mostrada ahora por el Gobierno, que atraviesa además un escenario político complejo y bajos niveles de aprobación, según los sondeos citados en Chile.
La Iglesia Católica, por su parte, reiteró su rechazo al aborto. El cardenal y arzobispo de Santiago, Fernando Chomali, cuestionó tanto la práctica como la polarización generada alrededor del proyecto.

“Escucha mi corazón” y las protestas feministas
El proyecto también llegó a las calles. Miles de mujeres se manifestaron en Santiago y otras ciudades bajo consignas como “Escucha mi corazón, escucha mi decisión”, en rechazo a la iniciativa.
Las organizaciones feministas sostienen que la propuesta forma parte de una agenda conservadora que busca limitar la autonomía reproductiva. Para Sato, obligar a escuchar los latidos fetales podría convertirse en una forma de violencia institucional y de disciplinamiento moral.
¿Puede aprobarse el proyecto?
La derecha cuenta con mayoría en ambas cámaras del Congreso chileno, aunque la iniciativa todavía enfrenta obstáculos políticos. Actualmente se encuentra en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados y no tiene carácter de urgente.
Además, dentro del Congreso existe un sector de centro más liberal que no necesariamente acompañaría la propuesta. Por ese motivo, su aprobación no está garantizada.
El debate, de todos modos, volvió a poner en el centro de la discusión la legislación chilena sobre el aborto y la posibilidad de avanzar en el futuro hacia una interrupción legal del embarazo sin causales.


















