Murió Catalina Giraldo: la psicóloga colombiana que accedió a la eutanasia tras años de sufrimiento psicológico

Catalina Giraldo, psicóloga colombiana de 30 años, murió por eutanasia después de una extensa lucha médica y legal vinculada a padecimientos de salud mental. Su caso reabrió el debate sobre la muerte digna en Colombia.

Catalina Giraldo
Catalina Giraldo Foto: Caracol
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La muerte de Catalina Giraldo Silva, psicóloga colombiana de 30 años, volvió a poner en el centro de la conversación pública uno de los debates más sensibles de Colombia: los límites de la muerte digna cuando el sufrimiento no es físico, sino psicológico. La joven murió el 9 de julio de 2026 mediante un procedimiento de eutanasia, luego de atravesar durante años un complejo cuadro de salud mental y una extensa búsqueda legal para acceder a una alternativa reconocida por el sistema colombiano.

Su historia generó impacto porque, antes de solicitar la eutanasia, Catalina había pedido acceder a la Asistencia Médica al Suicidio, una figura despenalizada en Colombia desde 2022, pero que todavía enfrenta dificultades prácticas por la falta de reglamentación específica para su implementación dentro del sistema de salud.

Quién era Catalina Giraldo y qué padecimientos enfrentaba

Catalina Giraldo era psicóloga y, según la información difundida por medios colombianos y argentinos, convivía desde hacía aproximadamente una década con diagnósticos vinculados a la salud mental, entre ellos trastorno depresivo mayor severo y persistente, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad no especificado.

De acuerdo con los reportes, durante esos años pasó por más de 40 esquemas farmacológicos, recibió tres ciclos de terapia electroconvulsiva, tratamiento con ketamina y tuvo varias internaciones psiquiátricas. Ese recorrido médico fue señalado por su entorno legal como parte del argumento central de su pedido: Catalina sostenía que su sufrimiento era permanente, intenso y que no había logrado alivio pese a las múltiples intervenciones terapéuticas.

Por qué su caso reabrió el debate sobre la muerte digna en Colombia

El caso de Catalina no solo conmovió por su historia personal, sino también por el vacío normativo que dejó expuesta su solicitud. En Colombia, la eutanasia cuenta con protocolos dentro del sistema de salud, mientras que la Asistencia Médica al Suicidio fue despenalizada por la Corte Constitucional en 2022, aunque aún no tiene reglas operativas claras para garantizar su aplicación.

Esa diferencia fue clave. Catalina buscaba inicialmente acceder a la Asistencia Médica al Suicidio, pero ante las negativas administrativas y la falta de reglamentación, terminó recurriendo a la eutanasia, procedimiento que sí tenía un camino institucional definido.

Catalina Giraldo
Catalina Giraldo Foto: El Tiempo

Su caso llegó incluso a la Corte Constitucional, y fue acompañado por organizaciones como DescLAB, que plantearon que la ausencia de una regulación clara terminó limitando la posibilidad de que Catalina ejerciera la opción que había solicitado originalmente.

La diferencia entre eutanasia y Asistencia Médica al Suicidio

Uno de los puntos centrales del debate es la diferencia entre ambos procedimientos. En la eutanasia, el procedimiento es realizado directamente por un profesional de la salud bajo protocolos médicos. En cambio, en la Asistencia Médica al Suicidio, la persona paciente recibe acompañamiento médico, pero es ella quien ejecuta el acto final.

En el caso de Catalina, esa distinción tenía un peso personal y jurídico. Según los reportes, la joven consideraba que la Asistencia Médica al Suicidio expresaba de manera más directa su autonomía, aunque finalmente no pudo acceder a esa alternativa por la falta de reglamentación.

El último mensaje de Catalina antes de morir

Horas antes del procedimiento, Catalina habló públicamente sobre su decisión y expresó que sentía una tranquilidad que no experimentaba desde hacía años. Su testimonio fue retomado por distintos medios y se convirtió en una de las frases más citadas del caso.

También explicó que una de sus últimas internaciones había sido un punto de quiebre en su proceso personal, ya que sintió que no podía volver a atravesar una situación similar. Sus palabras profundizaron la discusión sobre cómo deben responder los sistemas de salud y justicia cuando una persona con padecimientos mentales graves solicita acceder a mecanismos de muerte digna.

Un caso que marcará la agenda judicial y sanitaria

La muerte de Catalina Giraldo deja abierta una discusión que excede su historia individual: qué ocurre cuando el sufrimiento psicológico es considerado insoportable, persistente y sin respuesta a los tratamientos disponibles. En Colombia, la eutanasia y el suicidio médicamente asistido están despenalizados bajo determinadas condiciones, pero el camino administrativo y médico para casos asociados exclusivamente a salud mental sigue generando controversias.

Según los reportes, en 2024 más de 300 personas accedieron a la eutanasia en Colombia, una cifra que muestra el crecimiento de estos procedimientos dentro del sistema sanitario del país. Sin embargo, el caso Catalina instaló una pregunta todavía pendiente: si la ley reconoce la autonomía del paciente, cómo debe garantizarse ese derecho cuando el padecimiento principal pertenece al campo de la salud mental.

La historia de Catalina Giraldo no cerró el debate. Por el contrario, lo amplificó. Su caso quedó como un antecedente sensible para Colombia y para la región, en un momento en el que la conversación sobre salud mental, autonomía, derechos del paciente y muerte digna exige respuestas médicas, jurídicas y éticas cada vez más precisas.