
La semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra pondrá frente a frente a dos selecciones que protagonizan una de las rivalidades más emblemáticas del fútbol. Sin embargo, el dato sorprende por sí solo: cuando vuelvan a verse las caras, habrán pasado más de veinte años desde su último enfrentamiento, disputado en noviembre de 2005.
Aquel partido se jugó en Ginebra, Suiza, durante una fecha FIFA. El equipo que José Pekerman preparaba para el Mundial 2006 parecía encaminado a una victoria de prestigio, pero terminó cayendo 3-2 sobre el final ante una selección inglesa que encontró en Michael Owen a su héroe de la noche.
Argentina se había puesto en ventaja con goles de Hernán Crespo y Walter Samuel, mientras que Wayne Rooney había marcado el empate transitorio. Cuando todo indicaba que la Albiceleste se quedaría con el triunfo, Owen apareció dos veces en los minutos finales para dar vuelta la historia.
La formación argentina refleja el cambio de época mejor que cualquier estadística. Aquella noche jugaron Roberto Abbondanzieri, Javier Zanetti, Roberto Ayala, Walter Samuel, Juan Pablo Sorín, Esteban Cambiasso, Juan Román Riquelme, Carlos Tevez y Hernán Crespo, entre otros. Hoy, Ayala y Samuel forman parte del cuerpo técnico de Lionel Scaloni.
El dato más llamativo tiene como protagonista justamente al capitán argentino. Lionel Messi no jugó ese encuentro porque todavía atravesaba sus primeros pasos en la Selección mayor. Había debutado pocos meses antes frente a Hungría y había sido expulsado apenas 45 segundos después de ingresar. Con apenas 18 años, todavía era una promesa que intentaba abrirse camino en el Barcelona.
¿Cómo era el mundo la última vez que se enfrentaron Argentina e Inglaterra?
La distancia puede verse a través de la tecnología. Cuando Argentina e Inglaterra jugaron por última vez, YouTube acababa de ser lanzado, Facebook recién comenzaba a expandirse y todavía faltaban años para la aparición de WhatsApp, Instagram, TikTok y el iPhone. La mayor parte de la navegación por internet se hacía desde computadoras de escritorio y el concepto de streaming no existía.
La televisión tampoco era la misma. Las series sobre las que el mundo discutía eran Lost, Desperate Housewives y la recién estrenada Grey’s Anatomy, producciones que marcaban el inicio de una nueva era televisiva. Netflix, mientras tanto, todavía era conocida principalmente por su negocio de alquiler de DVD.

En Argentina, Casados Con Hijos acababa de estrenarse y todavía no era un clásico. Fotolog era la red social dominante entre adolescentes y jóvenes. El Indio Solari había sacado su primer disco solista hacía unos meses y el teléfono que todos querían, el Motorola Razr V3, el típico “celular con tapita”.
El fútbol tenía otros dueños
En noviembre de 2005 el fútbol mundial giraba alrededor de Ronaldinho, que atravesaba el mejor momento de su carrera y había ganado el Balón de Oro. Cristiano Ronaldo todavía estaba lejos de convertirse en la leyenda que sería años después, mientras que Messi ni siquiera había disputado su primer Mundial.
Zinedine Zidane, Ronaldo, Thierry Henry y Samuel Eto’o eran otros de los grandes nombres que ocupaban las primeras planas de los diarios deportivos del mundo.
Un país y un mundo muy distintos
En Argentina gobernaba Néstor Kirchner y el país transitaba una etapa de recuperación tras la crisis de 2001. Ese mismo año se producía uno de los movimientos políticos y económicos más relevantes de la época: el anuncio de la cancelación anticipada de la deuda con el FMI.

A nivel internacional, 2005 también fue un período de cambios. El mundo despedía a Juan Pablo II y asistía a la elección de Benedicto XVI como nuevo Papa. Estados Unidos todavía enfrentaba las consecuencias del huracán Katrina y la guerra de Irak ocupaba buena parte de la agenda global.
En el deporte brillaban otros nombres. Roger Federer dominaba el tenis con una superioridad pocas veces vista, mientras que Fernando Alonso acababa de romper la hegemonía de Michael Schumacher para conquistar su primer campeonato mundial de Fórmula 1.










