Ucrania volvió a intensificar su campaña de ataques con drones contra objetivos estratégicos de Rusia y aseguró haber alcanzado durante la última noche cinco petroleros, cuatro cargueros y un remolcador en el mar de Azov, en una nueva ofensiva destinada a afectar la capacidad logística y energética del Kremlin.
Según informó Robert Brovdi, comandante de las fuerzas de drones del Ejército ucraniano, con esta nueva operación ya fueron atacados 116 barcos de la denominada “flota fantasma” rusa en apenas nueve días.
De acuerdo con el militar, estas embarcaciones desempeñan un papel clave para que Moscú continúe exportando petróleo pese a las sanciones internacionales impuestas por Occidente desde el inicio de la guerra.
Ucrania apunta contra la logística petrolera de Rusia
Brovdi explicó que muchos observadores se preguntan por qué los drones ucranianos dañan estos barcos en lugar de hundirlos completamente.
Según señaló, el objetivo principal no es destruir las embarcaciones, sino inutilizarlas para interrumpir la cadena logística que permite transportar el crudo ruso.
Los buques alcanzados son petroleros pequeños y medianos que operan en el mar de Azov, donde cargan petróleo y luego lo transfieren a grandes superpetroleros que esperan en el mar Negro. Debido a sus dimensiones, estos últimos no pueden ingresar a los puertos del mar de Azov.
El comandante explicó que se necesitan entre 12 y 15 de estos pequeños petroleros para completar la carga de un gran buque exportador. Al dejarlos fuera de servicio, Ucrania busca reducir significativamente la capacidad rusa para mantener ese sistema de transbordo.
Presión sobre Crimea y el suministro de combustible
Además del impacto sobre las exportaciones de petróleo, Kiev sostiene que esta campaña también dificulta el abastecimiento de combustible hacia la península de Crimea, anexada por Rusia en 2014 y considerada un objetivo estratégico por las fuerzas ucranianas.
Según Brovdi, los ataques obligan a Moscú a trasladar combustible mediante ferrocarriles y carreteras, rutas que también son atacadas regularmente por drones ucranianos.
Durante los últimos tres meses, Ucrania incrementó notablemente el uso de drones de corto y mediano alcance para atacar objetivos militares, logísticos y energéticos tanto en Crimea como en los territorios ocupados del sur del país.
Nuevos ataques contra refinerías rusas
La ofensiva nocturna también alcanzó instalaciones energéticas en territorio ruso.
Autoridades ucranianas aseguraron que fueron atacadas una refinería de petróleo en la región de Krasnodar, sobre el mar Negro, y otra instalación ubicada en Bashkiria, en los Urales, donde funciona uno de los principales complejos de la empresa estatal Gazprom.
Aunque las autoridades rusas afirmaron que gran parte del ataque fue interceptado por la defensa aérea, el gobernador de Bashkiria, Radiy Jabírov, reconoció la presencia de varios focos de humo provocados por la caída de restos de drones derribados.
En tanto, otro ataque provocó un incendio en la refinería de Afipski, situada a unos 180 kilómetros del estrecho de Kerch, una infraestructura considerada estratégica para el abastecimiento energético ruso.
Rusia denuncia cientos de drones y cortes de electricidad
El Ministerio de Defensa de Rusia informó que durante la madrugada fueron derribados 288 drones ucranianos sobre distintas regiones del país, entre ellas Bélgorod, Briansk, Kursk, Vorónezh, Moscú, Bashkiria y Krasnodar, además de Crimea, el mar Negro y el mar de Azov.
Por otra parte, las autoridades instaladas por Moscú en Crimea informaron que nuevos ataques provocaron cortes de electricidad en Sebastopol y otras zonas de la península. Según funcionarios rusos, alrededor de 1,4 millones de personas resultaron afectadas por las interrupciones del suministro.
Mientras tanto, Ucrania denunció que Rusia atacó un barco civil cerca del puerto de Odesa, en el mar Negro. El portavoz de la Armada ucraniana, Dmytro Pletenchuk, afirmó que no se registraron heridos.
La campaña de Kiev contra la infraestructura petrolera rusa continúa incrementando la presión sobre el sector energético del país, en momentos en que Moscú enfrenta crecientes dificultades para sostener el abastecimiento de combustible y mantener el ritmo de sus exportaciones de crudo.












