
La construcción atraviesa una crisis silenciosa en España. Aunque las empresas aseguran tener dificultades para cubrir puestos de trabajo y advierten sobre la falta de mano de obra, muchos trabajadores denuncian que los requisitos para acceder a determinados empleos son cada vez más exigentes, incluso para tareas tradicionalmente vinculadas a los oficios manuales.
El problema tiene una dimensión estructural. Según datos de la Fundación Laboral de la Construcción, apenas el 10% de los trabajadores del sector tiene menos de 30 años. La cifra refleja el envejecimiento de una actividad clave para la economía española y la dificultad para atraer nuevas generaciones. Diversos referentes del sector coinciden en que, sin un recambio generacional sostenido, la actividad podría enfrentar crecientes dificultades para cubrir vacantes en los próximos años.
El testimonio de José: la realidad de buscar trabajo como albañil a los 64 años
José María conoce el oficio como pocos. Con 64 años y más de cinco décadas de experiencia en la construcción, asegura que comenzó a trabajar cuando apenas tenía 14 años. Hoy continúa desempeñándose como oficial de primera en Madrid, pero sostiene que la realidad laboral que enfrenta dista mucho de la que conoció durante gran parte de su carrera.

Según contó al diario El Español, la búsqueda de empleo se volvió más compleja incluso para trabajadores con una trayectoria extensa. A pesar de que la construcción necesita personal, considera que muchas ofertas incorporan exigencias difíciles de cumplir para quienes desarrollaron toda su carrera en la obra.
Su experiencia también refleja el fuerte envejecimiento del sector. En la obra donde trabaja actualmente, afirma que la presencia de jóvenes es mínima. “Solo hay un chaval de 28 años; el resto tiene más de 50 años”, indicó, describiendo una realidad que preocupa a empresarios y sindicatos por igual.
Exigir inglés para trabajar en una obra: el requisito laboral que generó indignación en José
La situación que más sorprendió al albañil ocurrió cuando se postuló para una oferta de empleo vinculada a una obra pública. Tras avanzar en el proceso, recibió una respuesta inesperada: buscaban a alguien con conocimientos de inglés.
“Me presenté a una oferta de trabajo en una obra que publicó un Ayuntamiento y, unas semanas después, me dijeron que estaban buscando a alguien que supiera inglés”, relató. La respuesta le generó frustración y dio lugar a una frase que resume su mirada sobre el tema: “No sabía que tenía que hablar inglés con los ladrillos”.

Para José, este tipo de requisitos demuestran una desconexión entre las necesidades reales del trabajo y los criterios de selección que imponen algunas empresas o administraciones. En su opinión, la experiencia práctica y el conocimiento del oficio deberían tener más peso que ciertas competencias complementarias que, en muchos casos, resultan ajenas a las tareas cotidianas de la construcción.
¿Faltan trabajadores de obra o sobran exigencias en los empleos?
El caso de José pone sobre la mesa una contradicción que atraviesa actualmente al mercado laboral español. Mientras las empresas constructoras aseguran que tienen dificultades para encontrar personal, algunos trabajadores sostienen que los procesos de selección se volvieron cada vez más restrictivos.
A esto se suma otro fenómeno: el creciente desinterés de los jóvenes por los oficios manuales. Muchos optan por carreras universitarias o empleos considerados menos exigentes físicamente, lo que reduce la cantidad de candidatos disponibles para actividades como la albañilería.
José también considera que las expectativas salariales influyen en esta tendencia. Según explica, quienes se acercan por primera vez al sector suelen rechazar los puestos iniciales cuando conocen las remuneraciones ofrecidas. “Lo primero que preguntan los jóvenes es cuánto van a cobrar. ¿1.200 euros? Para eso no trabajo”, aseguró.
De esta manera, en una industria que necesita trabajadores con urgencia, pero que al mismo tiempo enfrenta dificultades para atraer nuevas generaciones, el testimonio de José refleja un debate cada vez más presente en España: si la escasez de mano de obra responde únicamente a la falta de candidatos o también a unas condiciones laborales y requisitos que muchos consideran cada vez más difíciles de cumplir.















