
El Gobierno de Brasil anunció el inicio de un proceso administrativo destinado a aplicar medidas recíprocas contra Estados Unidos por los aranceles impuestos contra Brasilia.
El anuncio del Gobierno de Lula da Silva es una respuesta a la decisión de Washington de imponer aranceles adicionales de entre el 12,5% y el 25% a una gran cantidad de productos brasileños por supuestas prácticas comerciales “desleales” y uso de trabajo forzoso en sus cadenas productivas.
La respuesta de Brasil se basa en la Ley de Reciprocidad Económica, que prevé la aplicación de contramedidas comerciales similares a las aplicadas por Washington.

De forma simultanea al inicio del proceso administrativo, el Gobierno brasileño notificó al de Estados Unidos para solicitar la celebración de consultas diplomáticas, “cuyo objetivo es mitigar o anular los efectos de las medidas y contramedidas previstas en la ley”, según afirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores en un comunicado.
La Cancillería resaltó que, a lo largo del último año, el Gobierno brasileño presentó “pruebas que refutan cada una de las alegaciones sobre supuestas prácticas comerciales desleales” que justificaron la imposición de aranceles.
“Los aranceles estadounidenses son injustificados y arbitrarios, y Brasil seguirá defendiendo su postura en todas las instancias pertinentes. El Gobierno de Brasil seguirá actuando para reducir los daños que los aranceles de Estados Unidos causan a la economía y a los ingresos de los brasileños”, afirma la nota.

La reciprocidad, que puede suponer la imposición de aranceles, se suma a otras medidas tomadas por el Gobierno brasileño, entre ellas la apertura de una disputa con Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La relación, en su punto más tenso
Las relaciones diplomáticas entre Brasil y Estados Unidos se deterioraron aún más la semana pasada cuando el Gobierno de Donald Trump anunció la retirada del visado a la embajadora brasileña en Washington.
Esa medida se justificó como una respuesta a las supuestas demoras de Brasil en conceder su beneplácito al nuevo embajador designado por Trump para el país vecino.
El Gobierno brasileño consideró que tanto la imposición de aranceles como la retirada del visado a la embajadora son un intento de Estados Unidos de interferir en las elecciones presidenciales de Brasil del próximo octubre.


















