
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca avanzar con una nueva reunión con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y presiona a sus asesores para que el encuentro pueda concretarse durante su gira por Asia convocada para el mes de noviembre.
Según informó The Wall Street Journal, la posibilidad de una nueva cumbre entre ambos líderes vuelve a cobrar fuerza después de varios gestos de acercamiento de Washington hacia Pyongyang. Trump mantiene que tiene una buena relación personal con Kim y en los últimos días volvió a referirse públicamente a los contactos entre ambos.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por el medio americano, el presidente quiere que sus colaboradores trabajen para organizar una reunión presencial con Kim lo antes posible. La intención sería que ocurra durante el otoño del hemisferio norte, posiblemente en el marco de un viaje del mandatario estadounidense a Asia previsto para noviembre.
Ese viaje podría coincidir con la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se celebrará en China. La eventual presencia de Trump en la región abriría una oportunidad para intentar concretar una reunión con el líder norcoreano.
Por el momento, no existe una fecha confirmada ni un acuerdo oficial para una nueva cumbre. La información sobre las gestiones surge de funcionarios estadounidenses y fue publicada inicialmente por el medio estadounidense.
El antecedente de las cumbres entre Trump y Kim Jong-un
Trump y Kim Jong-un ya mantuvieron encuentros históricos durante el primer mandato del presidente estadounidense. La primera cumbre tuvo lugar en Singapur en junio de 2018 y fue la primera reunión entre un presidente de Estados Unidos en ejercicio y un líder norcoreano.
Más tarde, volvieron a reencontrarse en Hanoi Vietnam, en febrero de 2019. Ese encuentro terminó sin un acuerdo sobre el programa nuclear de Corea del Norte. Sin embargo, en junio de ese mismo año, Trump y Kim protagonizaron otro momento inédito cuando se reunieron en la Zona Desmilitarizada que separa las dos Coreas. Trump incluso cruzó brevemente hacia territorio norcoreano.

Lamentablemente para el presidente estadounidense, las negociaciones posteriores quedaron estancadas y Corea del Norte continuó desarrollando su programa nuclear y de misiles.
El renovado interés de Trump por Kim se produce mientras Estados Unidos y Corea del Sur modificaron sus tradicionales ejercicios militares conjuntos.
Las maniobras Ulchi Freedom Shield, que comenzaron el 17 de agosto, fueron reducidas de 11 a cinco días y también se canceló una segunda fase que contemplaba operaciones de contraataque. La decisión llegó después de que Trump ordenara disminuir la participación estadounidense.
Desde Washington se argumentó, entre otros motivos, la relación que Trump mantiene con Kim Jong-un. Corea del Norte, en cambio, condenó los ejercicios y los calificó como una amenaza. El cambio también generó sorpresa en Seúl, que no habría sido consultado previamente sobre la decisión estadounidense.














