La administración de Donald Trump decidió redirigir US$52 millones de asistencia militar estadounidense que habían sido destinados originalmente a Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak hacia Panamá, Perú, Ecuador y Colombia. La medida forma parte del giro de Washington hacia una política exterior que coloca al hemisferio occidental entre sus principales prioridades estratégicas.
La decisión generó un enfrentamiento con legisladores demócratas de las comisiones de Relaciones Exteriores del Congreso, quienes cuestionaron que parte de los fondos había sido asignada específicamente para respaldar a Ucrania y a países europeos aliados de Kiev.
Por qué Donald Trump decidió redirigir los fondos militares destinados a Europa
La Casa Blanca comunicó al Congreso en septiembre su intención de modificar el destino de US$52,1 millones del programa de Financiamiento Militar Extranjero (FMF).
Desde el Departamento de Estado argumentaron que la reasignación se encuentra alineada con una política exterior que busca colocar al hemisferio occidental en el centro de la estrategia estadounidense. Entre los objetivos mencionados aparecen la lucha contra el denominado “narcoterrorismo”, el fortalecimiento de alianzas de seguridad y la protección del Canal de Panamá.
La decisión, sin embargo, provocó resistencia en el Congreso. La senadora Jeanne Shaheen y el congresista Gregory Meeks, ambos demócratas y miembros de las comisiones de Relaciones Exteriores, acusaron a la administración Trump de avanzar con la reasignación pese al bloqueo legislativo y cuestionaron que el Ejecutivo haya justificado suficientemente el cambio de destino de los recursos.
Los 4 países de Latinoamérica beneficiados por la nueva estrategia presupuestaria de Estados Unidos
Los recursos serán destinados a Panamá, Perú, Ecuador y Colombia, cuatro países que Washington considera socios relevantes para su nueva arquitectura de seguridad regional.
Panamá ocupa un lugar especialmente sensible debido al Canal de Panamá, infraestructura estratégica para el comercio internacional y uno de los puntos que la administración Trump busca mantener bajo una fuerte órbita de seguridad estadounidense.
Perú se incorporó en septiembre al Escudo de las Américas, la iniciativa impulsada por Trump para coordinar esfuerzos contra las organizaciones criminales transnacionales. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció la incorporación durante su gira por Sudamérica.
Ecuador, por su parte, ya participa activamente en la cooperación de seguridad impulsada por Washington. El presidente Daniel Noboa participó en la cumbre inaugural del Escudo de las Américas y su gobierno destacó la cooperación con Estados Unidos contra los carteles y el crimen organizado transnacional.
Colombia también aparece como un socio central en la estrategia antidrogas estadounidense. La reasignación de fondos se produce en paralelo con una profundización de la cooperación militar y de seguridad entre ambos países.
De esta manera, los cuatro países quedan vinculados a una estrategia estadounidense que combina asistencia militar, cooperación contra el narcotráfico, intercambio de información y coordinación de seguridad.
Alianza de las Américas: el marco operativo de Estados Unidos contra el crimen organizado y el narcotráfico
El Escudo de las Américas, también denominado en documentos estadounidenses como una coalición contra los carteles, funciona como uno de los principales marcos de cooperación impulsados por Trump en el hemisferio occidental.
La iniciativa fue presentada en marzo de 2026 durante una cumbre organizada por Trump en Florida. Su objetivo declarado es fortalecer la cooperación entre los países participantes frente al narcotráfico, el crimen organizado transnacional, el terrorismo y otras amenazas de seguridad.
En septiembre, los países participantes establecieron tres grandes pilares para la iniciativa: economía, seguridad y coordinación multilateral. La declaración conjunta incluyó medidas para mejorar la cooperación económica, proteger cadenas de suministro estratégicas y profundizar la coordinación en materia de seguridad.
De la asistencia militar a Ucrania y Europa a la seguridad estratégica en América Latina
La estrategia también contempla un mayor intercambio de información y cooperación entre fuerzas de seguridad. Trump planteó públicamente una respuesta militar más contundente contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico, mientras que los gobiernos participantes buscan coordinar herramientas nacionales y regionales frente a las redes criminales.
Así, la reasignación de los US$52 millones no aparece como una medida presupuestaria aislada, sino como parte de un cambio más amplio en las prioridades de seguridad de Washington: mientras disminuye parte de la asistencia originalmente destinada a Europa y Oriente Medio, la administración Trump aumenta los recursos y la cooperación dirigidos hacia América Latina y el Caribe.














