La trágica riada que afectó a Nepal el pasado miércoles 26 de agosto dejó más de 900 muertos, miles de desaparecidos y terribles consecuencias en diferentes puntos del país. Uno de los pueblos más afectados es Devighat, el cual quedó sepultado bajo varios metros de barro y piedras, a tal punto que en algunos tramos, los techos de las casas quedan prácticamente a la altura de los pies.
Todavía hay cadáveres atrapados bajo vigas y escombros que nadie pudo retirar debido a que el terreno sigue siendo demasiado inestable y las máquinas pesadas no pueden alcanzar algunos edificios.
Por encima, los drones atraviesan el cielo transportando cuerpos sujetos a camillas hasta una escuela cercana, convertida ahora en centro para recibir a los recuperados.
La destrucción de esta localidad del distrito de Nuwakot forma parte de una catástrofe cuya dimensión todavía se intenta establecer. Cinco días después de las riadas, el Gobierno cifra en más de 900 los cuerpos recuperados y en alrededor de 4.200 las personas que siguen sin ser localizadas en el país.
Por su parte, en Devighat, las cifras todavía no alcanzan a contar lo que sigue dentro de las casas, donde todavía hay cuerpos que nadie pudo levantar. Las imágenes son desoladoras: en algunos edificios solo basta con acercarse para que el olor a descomposición se haga más intenso; mientras que en otros, los muertos pueden verse desde fuera.
Riada en Nepal: el barro llega hasta el cuarto piso de un edificio
En uno de los edificios del lugar todavía queda barro en el cuarto piso, adherido al suelo y las paredes. Según cuenta Indira Guerrero para la agencia EFE, allí vivía una pareja de ancianos que sobrevivió por una circunstancia completamente ordinaria en mitad de la catástrofe: ella estaba internada en un hospital de Bhaktapur y su marido había ido a acompañarla. Además, su hijo estaba en el extranjero.
Cinco días después, familiares y vecinos entran en lo que queda de la vivienda para sacar colchones, ropa, una bombona de gas y la de oxígeno que utilizaba la mujer.
Por su parte, los habitantes afirman que las excavadoras no pueden llegar hasta ellos porque la capa de barro y escombros sobre la que ahora se camina sigue siendo demasiado inestable para la maquinaria pesada.
Lo que parece una calle puede ser en realidad una masa de sedimentos depositada sobre una vivienda, un patio o los restos de un edificio. Además, el olor a descomposición acompaña el recorrido incluso donde los cadáveres no pueden verse.
En las plantas inferiores, el barro cubre las paredes y tapona incluso la escalera; dos o tres pisos más arriba empieza a secarse y desaparecer y, en la última planta, parece no haber entrado. Las paredes siguen rojas y las plantas de los balcones permanecen verdes.
“Ya no queda nada”
Fotos y videos muestran edificios en Devighat parcialmente enterrados en lodo, con escombros cubriendo calles y propiedades. “En este lugar hay más de 100 casas. Aquí no queda nada. Todo está acabado”, dijo Sunil Vahari, uno de los vecinos.
“El nivel del agua superaba los 15 pies (más de 4 metros)… Lo vi con mis propios ojos: alcanzó 15 pies. Quedó sumergido hasta dos plantas”, añadió.
El desastre golpeó el 26 de agosto, después de que un colapso glaciar y un flujo de escombros cerca de la frontera entre Nepal y el Tíbet enviaran agua de inundación, lodo y restos a través de los sistemas fluviales Bhotekoshi y Trishuli.
Vahari dijo que las autoridades locales advirtieron a los residentes que evacuaran poco antes de que llegara la riada, pero nadie creyó que destruiría a esta escala.
“Todo quedó sumergido en uno o dos minutos… Nadie sabía que vendría una pared de agua de ese tamaño. Aquí el río está al menos 20-25 pies más abajo. Pensábamos que nunca llegaría. Incluso si subía mucho, el agua se iría. No sabíamos que llegaría tanta y que el mercado quedaría completamente arrasado”, señaló.
La inundación dejó a los residentes afrontando fuertes pérdidas económicas, mientras las fuerzas de seguridad continúan las búsquedas, distribuyen ayuda y trabajan para llegar a personas atrapadas en proyectos hidroeléctricos de toda la región afectada.
















