Las urnas electrónicas de Brasil volvieron a ocupar un lugar central este domingo 25 de octubre durante el balotaje presidencial entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. El sistema, utilizado en todo el país desde el año 2000, permite registrar y contabilizar los votos directamente en cada mesa electoral, sin contar manualmente boletas de papel. Los equipos no están conectados a internet y generan un acta impresa con los resultados, que posteriormente son transmitidos a los centros de procesamiento del Tribunal Superior Electoral (TSE).
Cómo funcionan las urnas electrónicas de Brasil y qué hace el votante
El sistema brasileño comenzó a implementarse durante las elecciones municipales de 1996, cuando aproximadamente el 30% del electorado utilizó máquinas electrónicas. En 1998, esa proporción aumentó al 60% y, desde 2000, su utilización se extendió a todos los votantes del país.
El procedimiento comienza con la identificación y habilitación del elector por parte de las autoridades de mesa. Una vez autorizado, el ciudadano utiliza el teclado numérico del equipo para seleccionar a su candidato, verifica los datos que aparecen en pantalla y confirma su elección.
Los dispositivos cuentan con teclas específicas para confirmar, corregir o votar en blanco. Según el TSE, cada equipo está diseñado para funcionar en diferentes condiciones de infraestructura y almacenar los sufragios registrados.
Antes de abrir la votación, las autoridades imprimen un documento denominado zerésima, que certifica que la máquina comienza la jornada sin votos cargados para ningún candidato. Este comprobante puede ser firmado por las autoridades y los fiscales presentes, además de quedar disponible para su consulta en el establecimiento electoral.
Por qué las urnas de Brasil no necesitan internet y cómo se cuentan los votos
Una particularidad del sistema brasileño es que las máquinas utilizadas para votar no se conectan a internet ni a otras redes de datos. El TSE explica que cada urna realiza el recuento de los sufragios almacenados una vez que finaliza la votación en su respectiva mesa.
Al cerrar, el dispositivo genera el llamado Boletim de Urna (BU), un documento que contiene los votos obtenidos por cada candidatura, la cantidad de sufragios en blanco y nulos y otros datos correspondientes a esa sección electoral. El procedimiento exige imprimir al menos cinco copias del boletín y una de ellas queda exhibida en el lugar de votación para permitir su consulta y comparación con los resultados difundidos posteriormente.
Los datos también se almacenan en un dispositivo extraíble que se traslada para su transmisión mediante la infraestructura de comunicaciones de la Justicia Electoral.
La diferencia es importante: cada urna contabiliza los votos de su propia sección, mientras que el TSE reúne posteriormente los resultados de todo Brasil y del exterior. Esa segunda etapa se denomina totalización y permite conocer el resultado nacional sin volver a contar individualmente cada voto.
El organismo también ofrece una herramienta pública para consultar los boletines de urna de cada sección electoral y contrastarlos con los resultados generales.
Qué controles tienen las urnas electrónicas y cómo se verifica que registren los votos correctamente
Además de los documentos impresos, el sistema contempla auditorías públicas antes y durante cada elección. Una de las principales es el Test de Integridad, utilizado desde 2002 y actualizado mediante la Resolución 23.758/2026 del TSE, cuyo procedimiento consiste en seleccionar determinadas máquinas y cargar en ellas votos previamente anotados en papeletas de papel.
Al finalizar, los auditores comparan la cantidad de votos ingresados manualmente con el resultado generado por la urna. El objetivo es verificar que ambos registros coincidan.
La prueba puede ser observada por representantes de partidos políticos, organismos de control y auditores independientes. En la edición de 2026 también se contempla una modalidad con identificación biométrica de voluntarios.
Como dato particular del balotaje de este domingo, el TSE seleccionó 20 máquinas para pruebas de integridad en el Distrito Federal: 16 destinadas a la Cámara Legislativa, dos a la sede del tribunal y otras dos a una escuela para ensayos con biometría.
El tribunal informó que las pruebas se realizan con votos simulados, que no se incorporan a los resultados oficiales. Los informes de auditoría deberán publicarse después de la segunda vuelta.
De esta manera, el recuento de votos electrónico permite acelerar la difusión de resultados, mientras que los boletines impresos y los procedimientos de fiscalización ofrecen mecanismos para comprobar la información publicada por la autoridad electoral.













