
En 1986, cuando la Argentina todavía atravesaba los primeros años de recuperación democrática, un empresario vinculado a la industria de las bebidas decidió apostar por un negocio que parecía difícil de instalar en el país del asado. Su nombre era Woods Staton y estaba a punto de inaugurar el primer restaurante de McDonald’s en territorio argentino.
Lo curioso es que Buenos Aires no había sido su destino original. El empresario pretendía desarrollar la cadena estadounidense en Colombia, pero las condiciones políticas y económicas de aquel país modificaron sus proyectos. Aquella inesperada decisión terminaría dando origen a una de las operaciones gastronómicas más importantes de América Latina.
Quién era Woods Staton y por qué llegó a la Argentina
Woods Staton nació en Colombia en 1950, en una familia vinculada al negocio de las bebidas. Su abuelo, Albert Staton, había fundado Panamerican Beverages (Panamco), una importante embotelladora de Coca-Cola en América Latina.
Estudió Economía, realizó un MBA (máster en dirección y administración de empresas) en Suiza y trabajó en la empresa familiar antes de buscar nuevas oportunidades. Tras un proceso de selección que incluyó cinco meses de entrevistas, consiguió vincularse con McDonald’s, la compañía estadounidense fundada por los hermanos Richard y Maurice McDonald en 1940.

Su intención inicial era instalar la marca en Colombia. Sin embargo, durante la década de 1980, el país atravesaba una profunda crisis de seguridad vinculada al narcotráfico y a la actividad del cartel de Medellín, liderado por Pablo Escobar.
A ese escenario se sumaban restricciones económicas que dificultaban la salida de regalías al exterior, una condición fundamental para el funcionamiento de las franquicias internacionales. Frente a esas dificultades, McDonald’s le ofreció desarrollar sus operaciones en otros mercados sudamericanos. Entre las alternativas aparecieron Argentina, Chile y Uruguay.
Staton llegó a Buenos Aires en 1984, sin conocer previamente la ciudad. Años después, recordaría que se había enamorado de la capital argentina desde su primera visita.
Cómo fue la apertura del primer McDonald’s de Argentina en 1986
El 24 de noviembre de 1986, McDonald’s abrió oficialmente su primer restaurante argentino en la avenida Cabildo 2254, entre Olazábal y Mendoza, en el barrio porteño de Belgrano.
¿Por qué Belgrano? Staton buscaba una zona residencial con movimiento comercial y circulación peatonal. Entre las ubicaciones consideradas también figuraban San Isidro, Florida y Unicenter, pero el local de Cabildo fue el primero cuya negociación permitió comenzar la construcción.

La propuesta representaba una novedad para muchos consumidores argentinos: hamburguesas preparadas mediante procesos estandarizados, atención rápida y una experiencia comercial asociada a una marca internacional.
Antes de poner en marcha el negocio, Staton pasó por la llamada Universidad de la Hamburguesa, el centro de capacitación de McDonald’s, donde aprendió distintas tareas de un restaurante, desde la cocina y la atención al público hasta la limpieza de los baños.
Aquella primera sucursal se convirtió en el punto de partida de una expansión que superaría ampliamente las fronteras argentinas.
De un restaurante en Belgrano a la creación de Arcos Dorados
Con el crecimiento del negocio, Staton participó en el desarrollo de McDonald’s en otros países de Sudamérica y asumió mayores responsabilidades dentro de la compañía.
Pero el camino empresarial también tuvo dificultades. La crisis económica argentina de 2001 y la posterior devaluación afectaron las operaciones de la cadena, que atravesó cierres de establecimientos y problemas financieros.

El gran cambio llegó en abril de 2007. Staton encabezó un grupo inversor que adquirió las operaciones de McDonald’s en América Latina y el Caribe por aproximadamente 700 millones de dólares.
La transacción incluyó alrededor de 1.600 restaurantes, de los cuales unos 180 estaban en la Argentina. Participaron fondos como Capital International, DLJ South American Partners y Gávea Investimentos.
Gracias a ello, se consolidó Arcos Dorados, la empresa que se convertiría en el mayor franquiciado independiente de McDonald’s del mundo. En 2011, la compañía dio otro paso decisivo al comenzar a cotizar en la Bolsa de Nueva York, en Wall Street.
La historia detrás del nombre Arcos Dorados y su expansión mundial
Una de las curiosidades menos conocidas está relacionada con el nombre de la empresa. Cuando Staton intentó registrar la denominación comercial, su contador le sugirió utilizar “Arcos de Oro” como traducción de Golden Arches, el símbolo característico de McDonald’s.

Sin embargo, el empresario prefirió llamarla Arcos Dorados, nombre que terminaría identificando a una de las mayores compañías gastronómicas de la región.
En octubre de 2015, Staton dejó su puesto de director ejecutivo y fue sucedido por Sergio Alonso, aunque continuó vinculado a la conducción de la empresa.
Para 2026, Arcos Dorados informaba que operaba más de 2.500 restaurantes en 21 mercados de América Latina y el Caribe.
Cuatro décadas después de aquella primera apertura en Belgrano, la historia de Woods Staton demuestra cómo un proyecto frustrado en Colombia terminó convirtiéndose en un negocio de alcance continental, cuyo origen estuvo en una esquina de Buenos Aires.

















